sector agroalimentario de navarra

Por José María Garrido Juango

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“¡Os envido a los navarros! Desde hace décadas habéis sabido adelantaros, y dar valor añadido a vuestras magníficas verduras”.

Esta frase me la dijo un joven empresario gaditano hace unos meses, refiriéndose a la larga tradición del sector agroalimentario navarro en la transformación de verduras y hortalizas en conservas o congelados.

Y, desde luego, tiene mucha razón. Aunque algunas iniciativas empresariales se remontan a la primera mitad del siglo pasado, fue en los años 60 y 70 cuando se produjo una auténtica explosión de fábricas, sobre todo de conservas, en prácticamente todos y cada uno de los pueblos de la Ribera de Navarra (y por extensión, del Valle del Ebro), además del sector cárnico en la zona más al norte de la región

Un tejido industrial de pequeñas empresas que generaron (y siguen haciéndolo) empleo y riqueza en toda la zona. A modo de ejemplo, mi propio pueblo de 2.000 habitantes, llegó a tener no menos de 5 factorías de este tipo, además de contar con Castillo de Marcilla, la empresa decana (1957) de España en el tratamiento congelado de verduras y hortalizas.

Por cierto, su fundador, Valentín Navarro, era conocido en mi pueblo como «el boinas» .

Fue el resultado de la iniciativa de hombres y mujeres de carácter fuerte y personalidad sólida, dotados del instinto y la inteligencia natural emanada de una profunda tradición unida a lo rural, que la pusieron en práctica con la sana ambición de progresar, además de arriesgando el dinero que no tenían y, sobre todo, de un esfuerzo y dedicación absoluta.

Fueron años de trabajo extenuante y dura lucha por el mercado, defendiéndose de la competencia… “de la calle de al lado”.

Empresarios hechos a sí mismos que con los años fueron transformándose en zorros viejos, poco amantes del lucimiento y más bien desconfiados en el trato con el vecino, a no ser que fuera entre bambalinas, cuando había que buscar fórmulas de cierta colaboración de trastienda que resolvieran algún que otro problema puntual, poner en marcha nuevas ideas de negocio, o buscando alianzas que no salieran en los papeles. Su manual de gestión se componía de:

  • instinto comercial natural;
  • medir bien la utilización de los dineros;
  • cierto paternalismo con los empleados;
  • desarrollo de nuevas ideas que había que mantener bajo alto secreto,
  • y trabajo, mucho, mucho trabajo.

Empresarios hechos a sí mismos, poco amantes del lucimiento, y con el «trabajo duro» como valor central de su manual de gestión.

Gentes que no entendían de marketing, de colaboración con el competidor, y mucho menos de networking, sino más bien de todo lo contrario. Y aunque muchas cosas fueron evolucionando con los años (fuertes inversiones en infraestructuras, seguridad alimentaria, creación de marca, asistencia a ferias, etc), éste ha sido el poso cultural del empresario navarro durante décadas.

 

Hasta que la combinación de la Gran Depresión 2008-2013 (hundimiento del mercado interno y la necesidad de internacionalización), la globalización y la explosión de las nuevas tecnologías, lo han puesto todo patas arriba.

Porque parece que algo está cambiando en el sector agroalimentario navarro, y el signo más evidente de dicho cambio es el éxito y masiva asistencia a actos e iniciativas que tienen como objetivo el contacto, el intercambio, la colaboración y, quién sabe, si la alianza y la creación de un ecosistema colaborativo.

Acciones que, de una manera u otra, están potenciando la salida del empresario del bunker.

Veamos algunos ejemplos.

 

Lo que ha ocurrido en tan sólo un año

 

Alimenta Navarra Meeting Point 2017

Por poner un inicio, nos situamos en el gran éxito de Alimenta Navarra 2017, el I Congreso de la Industria Agroalimentaria de Navarra.

Citando el resumen de los propios organizadores del evento, NavarraCapital.es:

“Pamplona se convirtió en mayo de 2017 en capital de la industria agroalimentaria. Lo hizo de la mano de la primera edición del congreso ‘Alimenta Navarra Meeting Point’, un evento pionero que buscó resaltar la importancia del que es el segundo sector económico de la Comunidad foral. Conocer las inquietudes, los retos y las experiencias de éxito de las más de 1.300 empresas navarras dedicadas a la agroalimentación era el objetivo de un encuentro al que acudieron más de 300 invitados.”

Todo un éxito de organización y, sobre todo, de participación del tejido empresarial agroalimentario.

 

¿Ecosistema colaborativo transfronterizo?

competitiveko PamplonaDentro del programa COMPETITIV’eko, y tras el análisis de las Estrategias de Especialización de los territorios involucrados, se había identificado la agroalimentación con el binomio Big Data como un ámbito convergente y estratégico para el conjunto transfronterizo de Navarra, Nouvelle Aquitaine y Euskadi.

Y en noviembre de 2017 se celebró en Pamplona el Workshop Agrofood Digital con los ejes :

  1. Alimentación funcional– Packaging ;
  2. Big Data y optimización de la comercialización, y
  3. Big Data y mejora de fabricación.

Otro gran éxito de asistencia, en este caso conformado en gran parte por nuevos emprendedores, y con la celebración de workshops de trabajo en grupos formados por representantes de sectores transversales, además de transfronterizos.

 

Premios Alimenta Navarra 2017

La segunda “Fiesta del sector agroalimentario de Navarra”, como la denominan sus organizadores NavarraCapital.es, se celebró también en noviembre de 2017.

Imagen de NavarraCapital.es

El reconocimiento a los 5 empresarios, magníficos exponentes de la pujanza del sector, puso de nuevo el cartel de “aforo completo” en el salón de actos de la Ciudad Agroalimentaria de Tudela. 150 asistentes a un acto que tiene como eje central la propia entrega de los premios y las improvisadas alocuciones de personas poco acostumbradas al discurso público, y mucho menos a la manifestación abierta de sus emociones, pero que tiene el acierto de poner especial énfasis (es decir, dedicación de tiempo) en el acto posterior: compartir vino y picoteos, como oportunidad para el intercambio de saludos, la charla relajada, el movimiento entre grupos y, por tanto, la apertura hacia los compañeros, cada vez menos competidores y más posibles colaboradores. ¡Manifestación plausible de todo un cambio!

 

Clúster Agroalimentario

Ya en este año 2018, un primer evento de gran importancia para el sector: la presentación pública de Nagrifood, en nuevo Clúster Agroalimentario de Navarra.

Imagen de Nagrifoodcluster.com

50 empresas asociadas de salida, que han sentado unas bases sólidas para que un ente de estas características, esencial para la competitividad del sector, termine siendo una herramienta nuclear para su transformación y el aprovechamiento de sus oportunidades.

También celebrado en la Ciudad Agroalimentaria de Tudela ¡y con asistencia máxima… de nuevo!

A modo de ejemplo, un pequeño intercambio de palabras con un empresario que ya hace años que empezó a peinar canas, y que ante mi comentario de «¡Pepe, no te pierdes una!», su respuesta: «¡Hay que estar! Todos estos temas son muy interesantes». Se trata de un industrial familiar que antes de la crisis no exportaba más del 10% de su producción, y que hoy, según sus palabras, «está atiborrando el mercado alemán de chorizos…».

 

Tudela Riqueza Ribera Forum

Y también para este mes de abril 2018 surgió esta iniciativa conjunta de NavarraCaptital.es y Diario de Navarra centrada de nuevo en el sector agroalimentario, el turismo y la formación.

En ella se oyeron frases tan retadoras como que “En la Ribera necesitamos un sueño, y es ser referencia en la producción de verduras en Europa”, o esta otra también del propio Benito Jiménez, Director General de Congelados de Navarra:

 

Un evento en el que se puso énfasis en la necesidad de colaboración intersectorial (agroalimentación, turismo, gastronomía, automoción, imagen de marca) y, sobre todo, en la importancia de la formación como clave para la atracción de talento y el desarrollo de la comarca.

tudela riqueza ribera forum

 

Y una sala, de nuevo… ¡llena a rebosar!

 

Alimenta Navarra Meeting Point 2018

Y para este mes de mayo, el II Congreso de la Industria Agroalimentaria de Navarra, que este año se va a centrar en la Innovación en la Cadena de Valor Agroalimentaria.

El magnífico escenario del Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona promete convertirse de nuevo en el punto de encuentro de todo el sector, con un programa de calidad que aúna ponentes de primer nivel y mesas redondas con representantes del sector a lo largo de toda la cadena de valor:

  • Innovar desde la agricultura
  • Innovación en producto y en procesos productivos
  • Nuevos hábitos de consumo, nuevos canales de distribución.

El evento incluye un almuerzo y un programa de tarde que derive en un vino de despedida, todo ello con el ánimo de favorecer el intercambio y el networking entre todos los asistentes.

 

Algo está cambiando…

Después de llevar 24 años trabajando en este sector, y hasta no hace más de 3-4 años, uno se preguntaba “¿dónde se reúnen los empresarios agroalimentarios de Navarra?”.

Parecía como si un sector de tanta importancia estuviera escondido, encerrado en sí mismo, siguiendo esa dinámica de trabajar mucho y figurar poco que se había instaurado durante décadas.

Sin duda, la aparición de catalizadores de eventos con un enfoque moderno y de futuro, como son los chicos/as de NavarraCapital.es, eran necesarios. Pero no han hecho otra cosa que actuar de facilitadores ante una necesidad que parecía estar ahí, latente, esperando tan sólo a que alguien la despertara con las estrategias adecuadas.

Porque, en mi opinión, lo más relevante de todo esto, además de los contenidos de los que se empieza a hablar en público, es la actitud y la participación, aunque por el momento todavía centrada mayoritariamente tan sólo en la asistencia, del tejido empresarial.

Empresarios de talla, como Benito Jiménez, que están participando y liderando este nuevo movimiento desde la humildad y la experiencia demostrada con hechos.

Y, por supuesto, con una posición más activa de algunos pioneros, industriales que han trascendido de su exclusiva actividad organizativa y han asumido un papel de liderazgo en estos nuevos movimientos en el sector.

Empresarios como el propio Benito Jiménez, siempre dispuesto, siempre participando activamente, desde la humildad («Yo soy de Arguedas») y la experiencia demostrada con hechos de un emprendedor y empresario de talla. Personas que, desde un lugar poco natural para el empresario como es la conferencia o el hablar en público, están demostrando, por un lado, compromiso real con la comunidad y, por otro, poniendo énfasis en la necesidad de colaboración, de apertura, de alianza y, en suma, de crear un ecosistema unido y fuerte que aúne:

  • empresas;
  • cadena de valor;
  • intercambios y alianzas intersectoriales;
  • educación y formación;
  • comunicaciones;
  • atracción de talento;
  • imagen de marca y comunicación;
  • desarrollo rural;
  • I+D colaborativo y auténtico,
  • …..

Todas estas iniciativas necesitan de una estrategia y de agentes que lleven dicha estrategia a lo operativo.

Pero creo que, esta vez sí, los empresarios agroalimentarios están dispuestos a participar, a abrirse, a aportar y a trabajar, también, por la alianza y la colaboración abierta y transparente.

Se han dado cuenta de que esa es la única vía de supervivencia en este mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA) que ya nos está tocando vivir.

Hoy, más que nunca, estrategia competitiva significa diferenciación, diferenciación es igual a innovación… y para hacerlo con la efectividad y la velocidad que es imprescindible actualmente, la única forma es la APERTURA y COLABORACIÓN sinceras, transparentes, leales y solidarias.

Esperemos que las boinas se hayan convertido, definitivamente, en reliquias del pasado.

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