Descubrir la verdad en el trabajo no siempre es tan sencillo como hacer preguntas directas y simples.
Ya sea que estés tratando de llegar a la raíz de un retraso en un proyecto o comprender por qué no fuiste promocionado, aquí te dejo algunas ideas sobre cómo obtener más honestas.
Haz tu tarea antes de la conversación. Prepárate a fondo. Crea una lista de hechos recopilando comentarios, revisando los plazos y comprendiendo el contexto más amplio. Cuanto más informado estés, más persuasivo y sólido estarás en la discusión.
Establece las bases de la honestidad. Comienza generando confianza. Señala que valoras la claridad («Creo en ser honesto, y apreciaría lo mismo a cambio»). Se consciente de cualquier límite en torno a lo que se puede compartir, cosa que delimita la transparencia e invita a la reciprocidad.
Construye la relación. Desde la empatía, usa un tono respetuoso y curioso, y evita el lenguaje acusatorio. Demuestra un interés genuino en la perspectiva de la otra persona para fomentar un espacio seguro para la franqueza.
Haz las preguntas correctamente. Enmarca las preguntas demasiado directas que pueden suponer un problema: «¿Qué preocupaciones tienes sobre mi idoneidad para este proyecto?» Es más probable que este enfoque provoque respuestas más honestas que utilizando preguntas más descarnadas o incómodas.
Si bien conseguir que alguien diga la verdad es una tarea difícil, afortunadamente, hay cosas que puedes hacer para mejorar tus posibilidades de obtener una respuesta honesta y reducir el riesgo de ser engañado. Seguir estos pasos no va a garantizar que todos te digan la verdad en todo momento, pero aumentarán la probabilidad de que eso ocurra. A veces la verdad puede doler, pero la información veraz es esencial para el aprendizaje, el crecimiento y el desarrollo profesional.

