La parte central, o cuerpo de tu charla debe contener la información básica que quieres que los oyentes consideren, apliquen o que se lleven consigo. Para construirla te propongo usar esta fórmula:
1.- Selecciona los puntos clave en os que se divide tu mensaje general. Por ejemplo, si tu mensaje es “Trabaja de forma más inteligente, no más dura”, tus puntos clave podrían ser:
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- No continúes resolviendo problemas, sino averigua qué los causó para que podamos eliminarlos por completo.
- Trabaja con colegas, no de forma aislada, para que no estemos reinventando la misma rueda todos los días.
- Asegúrate de que el cliente esté bien respondido antes de emprender investigaciones que requieren mucho tiempo
2.- Una vez que tienes los puntos que sustentan el tema, prepara ejemplos o acciones propuestas en torno a cada uno. Por ejemplo, si elegimos el último punto anterior: «Asegúrate de que el cliente esté satisfecho antes de embarcarte en investigaciones que consumen mucho tiempo”, el ejemplo práctico podría ser:
«Tuvimos un caso la semana pasada en el que se le pidió a un cliente que esperara una semana mientras determinábamos por qué no se había enviado el correspondiente reembolso de su reclamación. Deberíamos haber emitido inmediatamente un reembolso manual y luego haber resuelto nuestras diferencias contables. En cambio, discutimos internamente mientras el cliente esperaba y esperaba y esperaba.»
Y éstas son las acciones que recomiendo en esta situación:
- Si el problema se puede resolver rápido externamente, aunque tengamos problemas internos, hazlo.
- Si el problema no se puede resolver externamente hasta que se resuelvan los problemas internos, entonces dale al cliente una hora precisa en la que volverás a llamarle para informarle del progreso de la resolución.
- Si no puedes resolver el asunto interno, entonces plantéamelo a mí. Si no vienes, es tu responsabilidad.
Para resumir el cuerpo de tu charla:
- Divide tu tema general en puntos separados,
- luego respalda cada punto con un ejemplo o una historia,
- y aporta un conjunto de acciones, pautas o respuestas.
A partir de ahí, construye tus ayudas visuales en torno a esos puntos y acciones. En otras palabras, para cada punto ten una diapositiva.
Esta es una forma sistemática de construir el cuerpo de tu charla. Ten en cuenta que no empiezas pensando un chiste o seis puntos a tratar, sino que comienzas con tu tema, trabajas “hacia atrás” para desarrollar los puntos que lo respaldan y luego trabajas “hacia atrás” de nuevo para desarrollar una historia o ejemplo y las recomendaciones de acción en torno a cada punto, con el apoyo de tus ayudas visuales.
Este proceso funciona para material escrito u oral, y es la respuesta para aquellas personas que dicen que “simplemente no saben cómo empezar” o que tienen “el bloqueo de escritor”.
