
Todos escuchábamos, veíamos y participábamos en eventos comunes.
La música para padres e hijos era básicamente la misma (poca) hasta la era del rock y del pop de los años 50 y 60. Personas de orígenes, opiniones y gustos diversos veíamos las pocas (en comparación con las actuales) ofertas de televisión: Dallas, el Un-Dos-Tres, El Hombre y la Tierra, V.
Elegíamos diversiones comunes (las canicas, el “que-te-pillo”, la bicicleta), nos reíamos de los mismos chistes y podíamos disfrutar o debatir sobre experiencias y circunstancias comunes.
Hoy estas opciones, en nuestra política y sociedad, están muy polarizadas. La mayoría de las personas intentan evitar conversaciones políticas o religiosas a menos que sean buenos amigos y/o sepan que la otra persona comparte puntos de vista comunes. El debate político está prohibido en muchos lugares de trabajo y las redes sociales están llenas de “vendettas” y difamaciones de aquellos que, simplemente, no están de acuerdo sobre un pasatiempo, unas vacaciones o una elección de comida. Los administradores cerraron un grupo de interés especial por el whisky de malta en el que yo participaba debido a los insultos políticos y rencores entre sus miembros.
Mi consejo: experimenta con experiencias y aventuras fuera de tu zona de confort (que probablemente sean mucho más amplias de lo que eran antes).
Escucha a las personas sin juzgarlas; escucha opiniones sin cuestionarlas. Deja de asumir que las personas que no están de acuerdo contigo son, de alguna manera, moralmente inferiores o que están desesperadas, y deja de usar términos despectivos para describirlas.
Si necesitas ayuda para comenzar una conversación común, piensa en la muerte, los impuestos…

“Algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bolsillo y algunos no oyen en absoluto.” – Khalil Gibran.
«No rompas el silencio si no es para mejorarlo» – Ludwig van Beethoven.

