
Esa es la base de la filosofía de Emmanuel Kant (1724-1804): el imperativo categórico, o el acto o proposición que se lleva a cabo por el hecho de ser considerada necesaria, sin que existan más motivos para hacerlo que dicha consideración. Básicamente sería preguntarse: “¿Y si todos hicieran esto?”
Si estás considerando pasarte un semáforo en rojo porque no hay nadie cerca, ¿qué pasaría si todos hicieran lo mismo? ¿Y si nadie respetara los pasos de cebra (como, por cierto, ocurre en Marruecos, donde cruzar una avenía es una operación heroica)? ¿Qué pasaría si todo el mundo aceptara pruebas robadas, se colaran en un club del que no son miembros o no devolvieran los objetos personales que encontraran? La vida sería mucho más dura y mucho menos indulgente.
Kant creía que a los seres humanos nos gobiernan una serie de reglas independientes del resultado. Mentir a otros a veces les ahorra vergüenza o desesperación, pero él defendía que la observancia de las reglas que gobiernan el buen y el mal comportamiento (ético y no ético) era lo que nos regía, no los resultados que se obtienen.
La semana pasada se iniciaron sendos juicios que afectan a exministros de los dos partidos mayoritarios de nuestro país. Los memes sobre corrupción ligados a la también incipiente campaña de la renta circulaban por doquier. ¿Qué pasaría si, en nuestras empresas, todos nos dedicáramos a robar a la primera oportunidad, nos aprovecháramos de nuestro poder, «enchufáramos» a nuestros amigos o no asumiéramos las responsabilidades que nos corresponden “porque no sabía nada y estaba en Babia”?
10 millones de españoles con derecho a voto no lo utilizaron en las elecciones generales de 2023 (Fuente: diario El Mundo). Según Fedea, los españoles defraudan cada año al menos 20.000 millones de euros en el impuesto del IRPF. ¿Y si todos hiciéramos eso? ¿Cómo se contrataría a los policías, se pagaría a los maestros, se mantendrían los hospitales o se abonarían las pensiones?
No estoy de acuerdo con Kant en que a veces deberíamos mentir para evitar que las personas escuchen información dolorosa que podría causarles aún más daño, o para ofrecerles consuelo en situaciones terribles. Pero estoy de acuerdo en que debemos juzgar nuestras propias acciones en términos del peligro que supondría que todo el mundo hiciera lo mismo.
Considera esto la próxima vez que pienses en tomar una decisión, no usar el cinturón de seguridad o irte sin pagar de una terraza. (¡O cancelar esta suscripción y abandonar porque algunas opiniones te hacen sentir incómodo o desafían tus creencias ;-)!)
P.D. Reconozco que yo sí utilicé un examen de Latín de 2º de BUP que nos “pasó” el bedel del instituto. ¡Pero nunca jamás he pirateado un disco o una película utilizando Internet :-(!

“La desinformación es más que simplemente mentir: es negar y tergiversar la realidad para presentar alguna imagen deseada al resto del mundo.” —Will Hurd.
“Miente más que habla.” —Frase hecha popular española.

