
Dado que he escrito y grabado bastante sobre el descuido general de la autoestima y la disminución de la confianza en el juicio propio, voy a aprovechar este Café de hoy para ilustrar cómo las organizaciones y el entorno actual están acelerando la disminución de nuestra percepción sobre nuestras propias capacidades y sobre nuestro pensamiento crítico.
La Hacienda Foral Navarra (que es a quien en mi Comunidad se pagan los impuestos), me ha dicho por email que tengo una devolución de IRPF, que sé que tiene que ser pequeña. Pero ya no me permiten ingresar en mi zona de usuario de la web como hacía estos últimos años; han establecido aún más medidas de seguridad, se niega a aceptar mis “pasaportes y firmas digitales” y finalmente simplemente se congela. ¿Debería utilizar una hora de mi tiempo para recuperar los 50€ o menos que probablemente me deben? (No sé la cantidad porque el gobierno no me la dice. Y antes de proceder, tuve que asegurarme con mi asesoría contable de que no se trataba de un email-estafa).
El banco con el que trabajo desde hace décadas me aplicó un cargo que yo no conocía. Tuve que cerrar una cita con la directora de mi sucursal e ir personalmente para que me explicara que se trataba de un nuevo cargo por el uso de… ¡la tarjeta de débito! Mientras que mis cejas subían por encima de mi cabeza como un personaje de dibujos animados me explicó que eran las nuevas condiciones de Visa que el banco no quería asumir. Cuando le comenté que renunciar a la tarjeta de débito significaba no poder acceder al cajero ni pagar compras, que habría que acudir a un empleado para disponer de efectivo y que eso podría significar un gran perjuicio para los clientes y el propio banco, me dijo: “Por favor, no insistas en ello. Lo tenemos muy claro”.
Desde productos para el cabello hasta comida para perros, anuncios de “medicamentos” para mejorar la memoria o de alarmas para proteger tu casa en la radio, y llamadas telefónicas spam (he recibido no menos de tres mientras escribo esto), nos enfrentamos a toneladas de jerga legal difícil de leer que hace que la mayoría de nosotros nos encojamos de hombros y compremos o apliquemos el producto o servicio, porque las advertencias son abrumadoras y aterradoras.*
Hay tantas advertencias (“No intentes esto en casa” es el aviso mientras te enseñan un curioso ejercicio con fuego real en televisión), y en formatos tan difíciles (la letra era tan pequeña que durante dos días en un hotel me duché con champú en lugar de con gel de ducha, después de no haber adivinado los botecitos) que simplemente nos rendimos a la “autoridad”. La sociedad actual, las empresas y los “influencers” están tratando de castrar nuestra capacidad de utilizar habilidades de pensamiento crítico. (¿Desde cuándo mi amigo de la infancia empezó a tener tales pulsiones xenófobas que nos generaron una agria discusión hace un par de semanas?).
Y ahora nos topamos con otro ejercicio de enfrentamientos, dudas, manifestaciones contradictorias y desinformación con el nuevo hantavirus, que nos retrotraen a hace 6 años.
Exige saber qué está pasando realmente y no atiendas a los vídeos generados por IA que te llegan a tus grupos de WhatsApp sobre “hordas de extranjeros que nos invaden”. Quéjate de los spammers y estafadores y/o encuentra el software que te los elimine. Pasa olímpicamente de las teorías de la conspiración. No te dejes intimidar por el peso y la carga de las “autoridades”, sean éstas nuestro propio gobierno, la oposición o “el hombre más poderoso del mundo” en TruthSocial.
Desarrolla, retén y confía en tu criterio. Y PRUEBA esto en casa.
*En situaciones excepcionales, los efectos secundarios de la lectura de estos artículos incluyen sarpullidos, calambres musculares, ganas de escuchar grabaciones de Hombres G o intención de convertirse en monologuista. Consultar a continuación para más detalles:
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“Todos los negocios se basan en creencias o juicios de probabilidades, y no en certezas.” —Charles William Eliot
“Definitivamente he aprendido en los negocios que, cuando tienes empresarios inteligentes, comprometidos y con buen criterio, realmente pueden impulsar incluso un negocio mediocre, por lo que para mí el emprendedor es muy importante.” —Deborah Meaden

