Cuando un líder es calificado como “demasiado agresivo”, “demasiado controlador” o “no lo suficientemente estratégico”, generalmente se supone que su comportamiento debe cambiar.
Pero centrarse exclusivamente en el comportamiento, sin examinar el contexto que le rodea, puede implicar que intentes solucionar un problema equivocado.
Te doy unas recomendaciones sobre qué debes hacer antes de decidir qué debes cambiar.
Recabar ejemplos específicos. Los comentarios del tipo “demasiado agresivo” o “no lo suficientemente estratégico” son vagos y crean más confusión que claridad. Céntrate en detalles y comportamientos concretos. Haz preguntas del tipo: “¿Qué decisiones está tomando?”, “¿Qué pasó después?” o “¿Dónde fracasó la ejecución?”. Un contexto ampliado puede revelar problemas sistémicos que escapen al control del directivo.
Comprueba que los comentarios estén actualizados. Las narrativas sobre una persona tienden a perdurar mucho después de que su comportamiento haya cambiado. Analiza las situaciones con experiencias recientes y de primera mano. Pregunta a sus colegas: “¿Has observado personalmente esto en los últimos seis meses?” Esto ayuda a separar los patrones reales de las reputaciones obsoletas.
Distingue entre carencia de habilidades y un uso excesivo del poder. A veces el problema es una capacidad insuficiente, y otras es una aplicación de la fuerza con demasiada rigidez. Es posible que tengas que ayudar al directivo en uno u otro sentido, dependiendo de la situación.
Habla directamente con el directivo. Antes de tomar ninguna decisión, aclara la posición del líder sobre el tema. Después, acordad juntos el camino a seguir.

