
El primer nivel es Sobrevivir, en el que todos intentamos llevar comida a la mesa y empezar una vida exitosa y, tal vez, formar una familia. (Esto significa que no naciste ya “con el pan bajo el brazo” y con la vida totalmente resuelta).
El segundo nivel es Vivir, que significa que te has estabilizado, dispones de un trabajo prometedor, pagas las facturas a tiempo y comienzas a ahorrar algo de dinero.
El tercer nivel es Triunfar, en el sentido de que tu salario o tu negocio está creciendo, tu vida personal se enriquece y estás contribuyendo a la sociedad. Tu “marca personal” se fortalece y te has convertido en un experto en temas relevantes.
Finalmente, tendríamos Prosperar, en el que consigues ser una autoridad en tu “plaza pública”, tienes un patrimonio neto significativo, eres un filántropo y consigues un impacto global con tu capital intelectual, productos y/o servicios.
Para conseguir esos avances debemos conseguir que “las puertas estancas” que se sitúan entre cada uno de los niveles se sellen de manera efectiva, o nuestros comportamientos seguirán deslizándose hacia los niveles anteriores, menos exitosos, y nuestros comportamientos personales no coincidirán con nuestro crecimiento profesional.
¿Has visto a personas que se jactan de lo bien que les va, con razón, pero que en una comida con otros ven la cuenta sobre la mesa como si fuera un escorpión? ¿Te has encontrado con gentes que no ayudan a otros si no van a sacar nada en limpio, que no comparten información, o que intentan socavar y humillar a los demás a pesar de su propio éxito?
El movimiento desde Sobrevivir hacia Prosperar consiste en avanzar desde una mentalidad de escasez/pobreza hacia una mentalidad de abundancia. Eso requiere cambios de actitud, educación, socialización, asociación, suscripciones, lecturas, experiencias y, muy importante, entorno y amistades.
Una “mentalidad de escasez” no sólo limita el crecimiento, sino también la perspectiva. Cuando las personas creen que no hay suficiente éxito, oportunidad, reconocimiento o valor para todos (como si fueran recursos finitos), dejan de colaborar y empiezan a protegerse. Ayudar a los demás se convierte en una amenaza en lugar de una fuente de empoderamiento.
La ironía es que las personas más exitosas que conozco operan desde la “abundancia”. Entienden que el progreso no disminuye por los logros ajenos, porque es infinito.
Tu mentalidad determina mucho más que tu estrategia. Así que, haz los cambios y sella las puertas estancas. De lo contrario, nunca disfrutarás ni prosperarás realmente con el “éxito” y nunca sentirás que tienes “suficiente”.
Como solía preguntarme mi madre, complaciente, honrándola en este día que escribo esto y en el que se cumplen 12 años de su fallecimiento: “Hijo mío, ¿cuándo vas a dejar de ‘estudiar’?”

“El dinero no es la raíz de todos los males. La pobreza de mente lo es.” ― John Joclebs Bassey
“Una mentalidad de escasez es aquella que considera que el progreso y los logros ‘nunca son suficientes’ y considera que ayudar a los demás pone en peligro la propia posición.” — Alan Weiss

