
Etimológicamente, “cultura” proviene del latín cultura, que deriva del verbo colere, que significa “cultivar” relacionado con la agronomía. En el siglo XVI ya se hablaba del “cultivo de la mente” y en el siglo XIX se convirtió en una descripción para grupos enteros de personas. Ahora lo aplicamos a empresas, organizaciones, religiones, instituciones académicas e incluso vecindarios u ONG’s. “La cultura de la organización dificulta la creatividad y la honestidad”.
Soy un reduccionista y no alguien tan hábil en afinaciones y complejidad como un luthier. Por lo tanto, os sugeriré una definición simple que creo que lo abarca todo: la cultura es el conjunto de creencias que gobiernan los comportamientos. Esta definición aparece en algunas publicaciones. (Lo sé porque las he generado yo).
Si buscas cambiar una cultura, tienes que cambiar las creencias que gobiernan el comportamiento. No las pseudocreencias que aparecen en los informes anuales o en los carteles de los pasillos, sino las creencias reflejadas en el comportamiento real de las personas con influencia. (Una vez concluí una conversación con un cliente, director general de una empresa, quien sostenía que los valores de la organización eran obvios para cualquiera, a pesar de que la moral estaba muy baja. Le pregunté si pensaba que la gente creía lo que leían en los carteles de las paredes o lo que veían en la fábrica. Después de esa pequeña “iluminación”, le ayudé a corregir las cosas con un proyecto de 70.000 euros, lo cual fue una ganga).
Entonces, para todos aquellos que sienten que la cultura “les está presionando”, “moviendo sus hilos” o creando “obstáculos inamovibles”, demos un giro radical. Podemos cambiar el comportamiento de las personas en las que influimos, directa o indirectamente, ejemplificando nuestras creencias y valores a través de nuestras propias acciones. Si estás “orientado al cliente”, por ejemplo, entonces atiende las llamadas de los clientes personalmente, no automatizando o delegando las respuestas.
Y si realmente quieres cambiar los comportamientos, no apliques coerción ni “presión del grupo”. Demuestras que los nuevos comportamientos redundan en el interés de todos y los ejemplificas constantemente. Punto.
En otras palabras, dices y demuestras claramente: “¡Sígueme!”.

“No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Simplemente haz que la gente deje de leerlos.” —Ray Bradbury
“La etapa más elevada posible de la cultura moral es cuando reconocemos que debemos controlar nuestros pensamientos.” —Carlos Darwin
“La cultura son las artes elevadas a un conjunto de creencias.” —Thomas Wolfe

