Tienes una vacante en tu equipo y el candidato ideal ya trabaja dentro de la empresa, pero en otro departamento.
Contratar a alguien destacado de otro equipo interno puede ser inteligente, pero moverse sin el cuidado necesario puede percibirse como una “caza furtiva” o como favoritismo.
Aquí te doy unas ideas sobre cómo gestionar con sensibilidad y cuidado una acción de contratación interna.
Empieza analizando las necesidades de la organización. Encuadra el movimiento en torno a lo que es mejor para el conjunto del negocio, no sólo para tu departamento o equipo. Debes prepararte para poder explicar cómo la movilidad interna fortalece la retención, el desarrollo y el desempeño, y cómo este movimiento en particular será beneficioso para la empresa.
Confirma el interés del empleado con discreción. Antes de empezar a hablar con sus jefes, asegúrate de que el empleado realmente quiere el puesto. Pregúntale sobre sus objetivos y prioridades de promoción sin hacer promesas. Si no está interesado, evitarás tensiones innecesarias.
Conversa con su jefe con respeto. Sé transparente y cercano. Comparte tus pensamientos, pregúntale su perspectiva y escucha sus inquietudes. No deberías darle poder de veto, pero sí reconocer el impacto del movimiento en su equipo y analizar los plazos y los planes de transición.
Prepárate para los inconvenientes. Analiza el coste relacional de esta contratación. Si sigues adelante, afronta las dificultades que genera y aporta la ayuda para facilitar la transición.
Maneja las consecuencias con cuidado. Si ya sabes a quién quieres, no organices un proceso de entrevista sólo para ponerlo de manifiesto. Sé claro acerca de tu decisión y prepárate para explicársela a otras personas que no fueron tenidas en cuenta o elegidas. Concéntrate en aportar claridad: por qué esta persona es la adecuada en este momento y qué opciones están disponibles para otros en el futuro.

