
Si quieres ser consciente de una autoestima realmente baja, observa al conductor que se niega a permitir que el siguiente coche se incorpore al carril.
Esto debería ser simple, pero aparentemente no lo es: nunca uses los dedos para empujar comida hacia un tenedor, no huelas el corcho (no tiene sentido) y no cortes los espaguetis. Y se dice ‘croquetas’, no ‘cocretas’.
Pulsar al mismo tiempo los botones ‘arriba’ y ‘abajo’ para llamar a un ascensor es extraordinariamente grosero, ya que detienes el desplazamiento del ascensor en la dirección en la que no vas y retrasas a los pasajeros.
Deja de pensar en tu trabajo como un ‘remedio curativo’. Las mejores empresas, directivos, atletas y artistas utilizan entrenadores porque son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de que a todos nos puede venir bien la ayuda para progresar.
No asumas que estás familiarizado con alguien que conoces por primera vez. No hay nada degradante si usas ‘Sr’., ‘Sra’. o ‘usted’. Deja que te inviten a tratarlos de ‘tú’.
No viajas en avión para tener una experiencia culinaria o por el tamaño de tu asiento. Tú estás allí para ir de un lugar a otro rápidamente y con seguridad, y si vas en clase turista, para hacerlo de la forma más económica. Supéralo.
¿Cómo es posible que un empleado de la Clínica Universidad de Navarra-CUN o la dependienta de mi panadería puedan ser amables y educados, pero un empleado de Ryan Air o de Correos actúen como si te estuvieran haciendo un favor?
Las conversaciones paralelas en una reunión pequeña me parecen extremadamente arrogantes. Si soy el anfitrión o el facilitador, las corto.
Dar retroalimentación a los demás está entre las cosas más simples; conseguirla para ti, entre las más difíciles.
La procrastinación está causada por el miedo. No intentes “aprender” a dejar de procrastinar; descubre a qué tienes miedo realmente.
Cuanto más simple sea algo, más fácil se implantará.
No te juzgues basado en excepciones. Zuckerberg, Bezos o Musk pueden vestirse como vagos, usar palabras malsonantes o insultar a los demás, pero esos comportamientos no mejorarán tus posibilidades de impresionar a un cliente o de conseguir un ascenso.
Cuando un coche o un tren que está rodando a tu lado avanza, puede parecer como si estuvieras retrocediendo. Si tu competencia avanza, entonces tú estás retrocediendo.

