Seguramente todos estamos más o menos preocupados por el impacto que la IA pueda tener en nuestras vidas.
No me refiero al posible impacto financiero que supondría un “pinchazo” de la tan cacareada “burbuja” (que también), a su impacto medioambiental por sus extraordinarios consumos de agua y energía (que también), o al supuesto riesgo de “desaparición de la humanidad” (este me preocupa menos, ya que, de producirse, no habrá de qué preocuparse realmente).
Me refiero al impacto profesional y laboral.
Y en este ámbito, se me ocurre que la IA reemplazará títulos, pero no reemplazará contribuciones.
Quiero decir que si tu trabajo consiste en un título, es decir, si eres contable, logístico, analista de riesgos o controlador aéreo, posiblemente terminarás siendo reemplazado por el correspondiente agente algorítmico.
Pero si miras tu capacidad profesional en función de la contribución que realizas, si salvas vidas, creas mejoras, construyes sinergias, resuelves conflictos o estableces coaliciones, entonces no creo que la IA te sustituya.
No importa cuál sea tu título o tu cargo, ni cuántos certificados o diplomas tengas. Nada de eso importa.
Lo que importa es si estás haciendo una contribución tan importante que no puedas ser reemplazado por la tecnología. La tecnología puede aumentar lo que tú haces, pero tú eres parte esencial del proceso.
“High tech, high touch”: Cuanto más avanzada sea la tecnología, más relevante va a ser la necesidad de “toque” humano, y cuanto mayor sea tu “toque”, más probable es que no te reemplacen.
Yo no lo voy a ser.

