Tienes a un miembro de tu equipo listo para el siguiente paso, pero no hay un movimiento claro disponible: no hay posibilidad de promoción inmediata, no hay un puesto vacante para su ascenso.
Aún así, no puedes permitirte el lujo de que se estanque.
Aquí te muestro cómo mantenerlo comprometido y en crecimiento.
Sé sincero. No esquives la verdad. Hazle saber que no hay ningún ascenso a la vista y explícale por qué. Reconoce las limitaciones de la empresa y la baja rotación existente. El objetivo es cambiar su forma de pensar: de la frustración a la comprensión.
A partir de ahí, escucha. Dale espacio para reaccionar. No sabes cómo responderá, así que no te apresures a solucionarlo. En su lugar, déjale claro que estás ahí para apoyarle y que te gustaría saber cómo se siente.
Hazle preguntas. Una vez que haya tenido tiempo de procesarlo, explora sus aspiraciones. ¿Qué desafíos le entusiasman? ¿Qué habilidades quiere desarrollar? Utiliza sus respuestas para trazar los próximos pasos importantes.
Elabora un plan. El crecimiento no tiene por qué significar un nuevo título o posición. Amplia sus responsabilidades, aumenta su visibilidad y acrecienta su influencia. Concéntrate en oportunidades que amplíen sus habilidades y fortalezcan su “currículum”.
Defiéndelo donde puedas. Presiona para conseguir compensaciones o cambios de responsabilidades que reflejen sus contribuciones. Incluso las pequeñas victorias ponen de manifiesto que estás luchando por él.
Sé vigilante. Mantente alerta a las señales de desconexión. Si empieza a alejarse, actúa con rapidez: vuelve a involucrarle o facilita su salida con honestidad.

