
También he usado el voleibol como analogía, diciéndole a la gente que simplemente intentara mantener la pelota viva sobre la red. Pero un día me di cuenta (viendo vóley playa por pura casualidad) que la clave en el voleibol ¡es un buen mate!
Debido a que la casualidad es una buena maestra, encontré la solución a mi razonamiento cuando me senté una mañana en la playa de El Sardinero de Santander, mirando asombrado a decenas de jugadores con palas de madera y una pelota dura tratando de mantenerla viva en un constantemente molesto “clap, clap, clap”.
Pero luego me di cuenta de que este juego, que de otro modo sería irritante, tenía como objetivo que dos personas se ayudaran entre sí. La cuestión es que ambos tengan éxito cuanto más tiempo mantengan la pelota en el aire. Un “mate” aquí sería fácil, ya que simplemente necesitarías golpear la pelota fuera del alcance de la otra persona. Pero entonces, ¿qué gracia tendría el juego?
Lo más bonito de mi trabajo es conocer a nuevas personas abiertas al aprendizaje, con ganas de crecer y de progresar profesionalmente, y dispuestas a aplicar otras «formas de hacer» para que, desarrollando su empresa, alcancen ellas mismas sus propios objetivos y sueños. Ayudarles en ese camino es mi gran reto y, al mismo tiempo, la cosa más maravillosa del mundo cuando ambos podemos ver y apreciar la mejora.
Cuando imparto docencia o sesiones de formación, mis explicaciones se centran en que los asistentes obtengan beneficios, no en que yo “haga muchos amigos” o reciba unos aplausos. Cuando escribo y realizo publicaciones me centro completamente en que los lectores y usuarios adquieran habilidades pragmáticas para mejorar su trabajo, sus relaciones y sus vidas, no para recibir “likes”.
Si bien puedo ganar dinero con algunas de estas actividades, no lo hago simplemente por “pasta”, como demuestra el hecho de que haya rechazado posibilidades de proyectos, conferencias o docencia para las que, en mi opinión, no se daban las condiciones adecuadas para conseguir lo anterior. No acepto actividades puramente mercenarias.
Siéntete libre de “intentar triples” o realizar “mates” en tus juegos (y en tu vida). Después de todo, una partida de ajedrez exitosa termina cuando declaras “¡jaque mate!”. Pero al menos yo he descubierto que eso puede resultar aburrido a veces, mientras que ayudar a otra persona a dominar el ajedrez nunca lo es.

“Invertir en nuestros trabajadores es beneficioso para todos.” —Ned Lamont
“Cuando alguien dice: ‘No podría haber hecho esto sin ti’, simplemente me alegra el día.» —José María Garrido

