
¿Por qué? ¿Por qué no quedarse ahí parado un rato?
A veces tienes que ir más despacio para ir más rápido. Suelo entrenar a los directivos para que se tomen un tiempo de calidad en “pensar” y no tanto en “hacer”. Si reflexionan y toman decisiones meditadas las acciones posteriores tienen muchas más posibilidades de estar alineadas con la estrategia, ser más eficaces y ahorrar costes.
Todos hemos estado en situaciones en las que no nos tomamos el tiempo para leer las instrucciones cuidadosamente y terminamos con algunas piezas sobrantes después de pensar que el ensamblaje estaba completo.
Si vivimos nuestras vidas con el temor de que alguien nos esté “alcanzando” o de que nos estemos quedando cada vez más atrás de alguien que está delante de nosotros, nuestro tiempo no nos pertenece. Pertenece a las personas y dinámicas que nos rodean. La gente trabaja 80 horas semanales para convertirse en socio de una empresa o porque intentan obtener y mantener el puesto más alto. Estoy seguro de que has conocido a bastantes “adictos al trabajo” en tu vida. He descubierto que incluso después de convertirse en socios o de obtener cualquier puesto por el que se hayan sacrificado, no bajan la guardia.
Su manía es un hábito arraigado y las horas nunca disminuyen
El tiempo es una prioridad, no un recurso. Siempre puedes ganar un euro más, pero no puedes ganar un minuto. Todos tenemos 24 horas al día. Todos conocemos nuestras necesidades innegociables: dormir, cuidar la salud, familia, amigos, entretenimiento, etc. Sin embargo, algunos de nosotros comenzamos a reducirlas cuando sentimos que necesitamos lograr más. No cenamos con la familia, no hacemos ejercicio, cancelamos chequeos médicos, renunciamos a las vacaciones (aunque en teoría estemos “descansando”) y, por supuesto, dormimos menos.
Pero si eres consciente de que el tiempo es una prioridad que se puede asignar y reasignar, que está en tu mano decidir a qué lo dedicas, tienes una dinámica completamente diferente. Un ejemplo importante serían las reuniones. La mayoría de las reuniones son inútiles. Son intercambios de información que podrían hacerse electrónicamente, o sesiones donde uno tiene que ser “visto”, o excusas para que las personas ejerciten su ego con discursos sin sentido y comentarios irrelevantes.
¿Suena duro? Bueno, considera tus propias experiencias. Desperdiciamos una gran parte de nuestras vidas en reuniones, incluidas las virtuales. El hecho de que puedas hacerlo no significa que debas hacerlo. Y las personas con altos cargos son tan culpables como cualquier otra persona. (Imagina si los vendedores, los trabajadores de la línea de trabajo o los profesores tuvieran horas de reuniones diarias. La productividad y el rendimiento se irían por el desagüe).
Echa un vistazo a tu tiempo e ignora a quienes puedan estar adelantándote. ¿Cuáles son tus prioridades reales? ¿Cuál es el significado importante en tu vida? Ahí es donde debería ir tu tiempo. Y si descubres que no tienes “suficiente” tiempo, entonces toma decisiones sobre qué sí hacer y qué no, y no intentes “crearlo” durmiendo menos o sacrificando aspectos importantes de tu vida.
Tu capacidad y voluntad de ver el tiempo como una prioridad y no como un recurso, y de reasignarlo a tus necesidades personales y profesionales más importantes, te proporcionará la capacidad inmediata de crear y mantener mejor el significado de tu paso por este mundo.
Lleva un diario de tus actividades durante dos semanas. Anota lo que hiciste y cuánto tiempo dedicaste (por ejemplo, reuniones de 9 a 10:30, trabajo en el Proyecto Simpson de 10:30 a mediodía, almuerzo a la 1:15, etc.). Incluye tu tiempo de trabajo y de casa. Luego, súmalo después de las dos semanas y puede que te sorprendas de que la gran mayoría de tu tiempo se dedica a asuntos de muy bajo impacto con poco o ningún retorno.
Necesitas tiempo para crear significado y felicidad en tu vida. Nunca he oído que el legado de alguien haya sido: “Fue un importante contribuidor a las reuniones, siempre llegó a tiempo y nunca se marchó antes de terminar”.

“Ayer es el pasado, mañana es el futuro, pero hoy es un regalo. Por eso se llama presente.” – Bill Keane
“La gestión del tiempo es un oxímoron; la gestión de las prioridades es la respuesta.” – John C. Maxwell

