
El crecimiento demográfico se ha ralentizado. Desde 2020, la población española ha aumentado en un promedio de 0,6% anual, aproximadamente un tercio del ritmo registrado durante la década de 1960, en medio del “baby boom” de 1957-1977 que dio su apodo a la generación “Boomer”. La tasa de natalidad entonces era de 3 hijos por mujer, mientras que hoy se encuentra en apenas 1,10. Yo estoy en la cohorte inicial de dichos “Boomers”.
Algo así como el 70% de los activos no líquidos de los ciudadanos españoles son propiedad de los nacidos entonces, porque han dispuesto de ahorros, el beneficio de la legislación impositiva, viviendas con poca o ninguna hipoteca restante y una economía en constante crecimiento. Cuando se promulgó la seguridad social hace más de 60 años, había alrededor de 5 personas trabajando por cada jubilado (generalmente a los 65 años) y la esperanza de vida promedio era de 68 años. Hoy en día, la esperanza de vida promedio es de 81 años para los hombres y 86 para las mujeres, y hay alrededor de dos personas trabajando por cada jubilado.
Ya en la actualidad, nuestro país cuenta con más del doble de personas mayores de 65 años que de niños menores de 15 años. Los mayores de 65 años representamos cerca del 20% de la población total. Sin embargo, nos encontramos rozando el máximo histórico de los 50 millones de habitantes, aumento que se debe casi exclusivamente a la llegada de población desde el extranjero. Los ciudadanos procedentes de Colombia, Marruecos y Venezuela encabezan la lista de nuevos registros y flujos migratorios.
El actual conflicto educativo en Navarra gira en torno al cierre y supresión de aulas derivado de la fuerte caída demográfica (aunque también hay mucho de pugna política entre la enseñanza pública y la concertada.) Hay escasez de médicos pediatras y geriátricos, pero la necesidad de estos últimos superará rápidamente a los primeros porque la población infantil está disminuyendo mientras las vidas más largas están aumentando.
Esta tendencia multigeneracional (es decir, que no se modifica fácil ni rápidamente) afecta a los seguros, las inversiones, la vivienda, las escuelas, la medicina, el trabajo manual, la investigación, el ejército, la recreación, los deportes, etc. De repente, las fracturas óseas son un problema mayor que nunca y los anuncios en los medios de comunicación se centran en la asistencia, la artritis, la diabetes, la incontinencia, la disfunción eréctil, la caída del cabello, el deterioro cognitivo, etc. Puro capitalismo en acción.
Las políticas de inmigración inteligentes (cosa que en este momento es un oxímoron) y la inteligencia artificial abordarán algunas de estas disfunciones, al igual que los incentivos para que las personas mayores sigan contribuyendo en el lugar de trabajo o como empresarios y autónomos.
Sin embargo, si tienes menos de 60 años no te preocupes por el Covid o por la IA. Por contra, empieza a pensar en el cambio demográfico tectónico que se está produciendo bajo tus pies y que se apoderará de cada uno de vosotros. Porque estamos abocados a una sociedad muy diferente.

“Las ONG’s son los intermediarios entre la generosidad y el cambio social.” —Laura Arrillaga-Andreessen
“Pertenezco a la generación ‘sándwich, ese grupo que debe cuidar a los padres ancianos y al mismo tiempo apoyar a los niños.” —Sandra Tsing Loh

