Por José María Garrido

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No me siento “culpable” por mi comportamiento y  no permito que otras personas me “culpen”. Por supuesto, cometo errores y “pecados”, que suelo expiar pidiendo disculpas si es posible, demostrando empatía, arreglando el problema creado si está en mi mano, aprendiendo de todo ello y siguiendo con mi vida.

Tampoco tengo miedo fácilmente. Desde luego, no subiendo a un escenario, haciendo una presentación pública, conociendo a una persona importante o afrontando mis publicaciones diarias. (Un amigo médico me dijo una vez que estos también son signos de una cierta psicopatía, pero he tendido a ignorar ese comentario). Me asustaría un tornado o alguien con una pistola, pero no las interacciones y obligaciones comunes.

Quizás algunos de vosotros hayáis encontrado dificultades relacionadas con los puntos de vista de los demás, con sus perspectivas o “marcos de referencia”. A mí siempre me ocurría, hasta que descubrí por qué.

Podemos ser conscientes de que pocos adultos de hoy en día han utilizado un teléfono con dial rotatorio o, en muchos casos, que no sabrían hacer sonar un disco de vinilo (un LP). Debemos considerar que muchas de nuestras interacciones diarias son con personas que nacieron después de la muerte de Franco; que han estado en escuelas bastante disfuncionales que no han puesto suficiente énfasis en la gramática, la literatura, las matemáticas o la filosofía; que no han viajado en coches sin aire acondicionado; que no han vivido en una sociedad vulnerable al tifus, a la varicela o a la escarlatina (nunca he sabido qué eran estas dos últimas, pero mi madre me decía que yo las pasé antes de los 6 años), o que nunca han enviado una carta de negocios en papel, metida en un sobre y con un sello.

Las crisis económicas actuales no me dan miedo porque ya vivimos el “despertar” de la OPEP en 1973 y posteriormente la crisis del 93 (26% de desempleo). Conozco personas que fueron seriamente dañadas por la polio (afortunadamente, aquí mi madre reaccionó rápido y a tiempo conmigo) y siempre he pensado que la vacuna fue un regalo espectacular. La adicción a los móviles todavía no ha llegado a los niveles de gravedad de la heroína en los 80. En cuanto a Taylor Swift, ¡a ver!, soy “heredero musical” de los Beatles y del festival de Woodstock; ella todavía tiene que recorrer un largo camino para estar a la altura de aquello.

Las distintas generaciones se van sucediendo. Los “boomers” hemos dirigido empresas, escuelas y la política desde los años 80. Ahora es el momento de la Generación X (algunos de los cuales empezarán a jubilarse pronto) y ya van a empezar a llegar a esas responsabilidades los primeros “millennials” adultos.

Todos debemos tener en cuenta los marcos de referencia de unos y otros. Es difícil imaginar hoy los “años de plomo”, abriendo los periódicos cada mañana para descubrir los efectos de la última acción terrorista, como hacíamos entonces. Por tanto, creo que las personas tienden a tener más miedo hoy de unos eventos y situaciones que palidecen en comparación con los que muchos de nosotros hemos experimentado. Y podrían ser menos resilientes en términos de gestión de situaciones complejas o sobre cómo conducirse a través de la incertidumbre. Pero nuestras discusiones y soluciones, para ser efectivas, deben partir de posiciones básicas comparables (intentando comparar “manzanas con manzanas”, y no “manzanas con peras”).

Todo esto es esencial en la vida personal, pero lo es más aún en el seno de las empresas, donde la diversidad de origen, cultura, edad o “marcos de referencia” es cada vez más intensa. Imponer el mío (algo tan habitual en los directivos actuales) no lleva a ninguna parte. O nos adaptamos o fracasamos.

Mi posición, trabajando con personas de diferente “pelaje” de entre 20 y 70 años, e incluso de diferentes países y culturas, es NO asumir que yo sé lo que ellos saben y que ellos saben lo que yo sé.

Trato de averiguar cuáles pueden ser nuestros marcos de referencia comunes para analizar si estamos en la misma página en ese momento, en el mismo libro en nuestra conversación, o en la misma biblioteca de nuestras vidas.

 

(Aunque reconozco que lo que puede venir después de lo que va a ocurrir hoy en Washington quizás no lo hayamos vivido nunca. Veremos.)

 

“La empatía comienza con comprender la vida desde la perspectiva de otra persona. Nadie tiene una experiencia objetiva de la realidad. Todo se ve a través de nuestros propios prismas individuales.” —Terling K. Brown

“La mayor tragedia para cualquier ser humano es pasar por la vida creyendo que la única perspectiva que importa es la suya.” —Doug Baldwin

“Mucha gente en nuestro sector no ha tenido experiencias muy diversas. Por lo tanto, no tienen suficientes puntos para conectarse, y terminan en soluciones muy lineales, sin una perspectiva amplia sobre el problema. Cuanto más amplia sea nuestra comprensión de la experiencia humana, mejores diseños haremos.” —Steve Jobs

“Una buena perspectiva, como un poco de humor, es muy útil.” — Allen Klein

José María Garrido es profesional agroalimentario, consultor y docente. Después de trabajar 24 años como directivo, en la actualidad ayuda al empresario a aumentar el rendimiento consistente de su organización. Leer más...

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