
Cuando veo una lista de “las 50 mejores películas de terror de todos los tiempos” y observo que en ella no figuran ni la versión original de “Nosferatu” ni “El Exorcista”, asumo que la opinión proviene de una persona o un grupo menor de 40 años. Lo mismo ocurre con las mejores canciones, obras de teatro, hazañas deportivas o programas de televisión. Hace poco, como melómano que soy, leí que el prestigioso The New York Times publicaba una lista de los 30 mejores compositores pop/rock vivos (reconozco que yo no conocía a la mitad de ellos), pero que un grande como Billy Joel no aparecía en la lista. El año pasado nos quedamos “colgados” cuando suspendió, por unos problemas de salud, un concierto en Liverpool para el que teníamos entradas (aunque aprovechamos para conocer la ciudad de The Beatles). ¡No sabía que finalmente había fallecido…! porque afortunadamente no ha sido así.
El caso es que se generó un buen revuelo con ese dato erróneo que llevó al “Times” (lo cual le honra) a publicar una nueva lista (en ésta el señor Joel ocupaba un lugar destacado). Pero es que, de hecho, la segunda lista difería en torno a un 50% de la primera, tanto en los nombres incluidos como en el puesto que ocupaban.
En esta época, marcada por la costumbre de llamarnos todos “de tú”, por el spam y las estafas tecnológicas, por las noticias falsas y por los autoproclamados influencer (palabra que ya podemos escribir sin comillas porque acaba de ser admitida por la RAE), debemos recordar que las perspectivas de las personas rara vez coinciden y que sus cosmovisiones pueden llegar a ser, a veces, sorprendentemente distintas. Muchos de vosotros me habéis oído decir que pocos acontecimientos mundiales me inquietan; después de todo, ya viví la crisis del petróleo del 73, el 25% de inflación del 77 o el 26% de índice de paro del 83.
Deberíamos dejar de gritar, de condenar y de votar a políticos hipócritas que se limitan a atacar a sus adversarios sin ofrecer ninguna propuesta positiva propia viable. En lo que a mí respecta, pierdo interés en cuanto escucho a candidatos a presidente autonómico, alcalde, el Congreso, clubs de fútbol, delegados de curso o policías municipales decirme que tenemos que “echar” a Pedro Sánchez (o a Bildu del ayuntamiento de Pamplona). Lo que necesitamos es que las infraestructuras funcionen y sean seguras, vivienda accesible, atención sanitaria de calidad para todos, una mejor educación para todo el mundo, respeto a las instituciones democráticas, la eliminación del insulto, los prejuicios y la intolerancia en el discurso público, y políticos que logren presupuestos equilibrados, sin gastar tanto en intentar “comprar” votos.
Pero, qué demonios, esa es sólo mi perspectiva.

“No hay hechos, solo interpretaciones.” – Friedrich Nietzsche
“Cada persona toma los límites de su propio campo de visión por los límites del mundo.” Arthur Schopenhauer

