
Cuando Uber empezó a hacerse popular, hace unos 20 años, los taxistas empezaron a movilizarse para presionar a los gobiernos a cambiar la regulación del transporte de viajeros e impedir que estas nuevas empresas pudieran operar. Sin embargo, estaba claro que el “nuevo sistema Uber” interesaba mucho a la gente, y ahora los taxistas están intentando emular a Uber: están usando GPS, apps para reservas, precios fijos para determinados trayectos (Estación de Madrid-Atocha al aeropuerto, 33€), etc. El pasado fin de semana estuvimos en Madrid, y en dos de las varias ocasiones en las que reservamos Uber…¡nos vinieron a recoger dos taxistas que trabajaban “a dos bandas”!
Había gente que quería que todos utilizáramos cajeros-persona y que ignoráramos los cajeros automáticos con el objetivo de salvar empleos. Pero esos empleos han sido eliminados prácticamente al completo. Parece que, no a mucho tardar vamos a tener taxis automatizados (sin conductor) o que los cajeros de los supermercados no serán necesarios cuando cojamos algo de un lineal y automáticamente se realice el cargo en nuestra tarjeta bancaria.
La otra mañana, mientras me afeitaba, escuchaba en la radio una crónica sobre la reciente International Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas, la mayor feria mundial sobre electrónica de consumo, y cómo ya este año ha estado dominada por aparatos que utilizan la Inteligencia Artificial en los más sorprendentes, ocurrentes e incluso peregrinos usos (desde pastillas para dormir inteligentes hasta cortadores de pelo “a medida”). Me quedé mirando a mi cepillo de dientes eléctrico, pensando en lo que pudo suponer la revolución de la electricidad en su momento…
No se trata de ir contra el progreso, lo cual es imposible, sino de ir encontrando un trabajo legítimo para la gente a medida que las cosas avanzan.
El movimiento ludita duró aproximadamente una década, hasta que encontraron otros trabajos para los que estaban cualificados. Los taxistas actuales sobreviven porque van adaptándose a las circunstancias en lugar de luchar contra lo inevitable. Y los cajeros encontrarán otros empleos para los que necesitarán formarse.
Creo que la responsabilidad social y la necesidad económica es conseguir que las personas tengan trabajos apropiados y necesarios. Si crees que la IA va a borrar todos los trabajos existentes, es que estás loco. Realmente, eso no va a ocurrir, pero sí que va a cambiar el mundo laboral sustancialmente. Yo no creo que los agentes de seguros o los controladores aéreos o los planificadores de UPS vayan a ser altamente demandados una vez que la IA sea capaz de ocuparse de ello eficientemente. Se reducirán muchos trabajos que necesitan a 40 empleados por un par de supervisores (piensa si no en lo que pudo hacer la electricidad en su momento a la hora de subir y bajar cargas en una construcción, por ejemplo).
Por tanto, debemos mirar a nuestras necesidades futuras y a las de nuestros clientes frente a los avances tecnológicos, junto a la necesidad ética y práctica de acomodar a la gente a los nuevos trabajos, y entrenarlos en los conocimientos y habilidades necesarias.
No podemos luchar contra el progreso, pero sí podemos capitalizarlo.

“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo.” – George Bernard Shaw.
“Todos piensan en cambiar el mundo, pero ninguno piensa en cambiarse a sí mismo.” – Lao-Tse.

