A medida que vas adquiriendo responsabilidades de mayor nivel, puede resultarte más difícil visualizar cómo tu comportamiento afecta a la colaboración.
Puedes pensar que estás siendo útil, mientras que otros te perciben como alguien que domina las conversaciones o que controla demasiado las cosas.
Aquí te doy unas ideas para reconocer estos patrones y reemplazarlos con comportamientos más colaborativos.
Obtén comentarios honestos. Pregunta a tus compañeros y subordinados directos si das suficiente espacio a las personas o si te involucras demasiado en el trabajo bajo su responsabilidad. Invítales a darte comentarios en tiempo real para que puedas detectar momentos concretos en los que te sobrepasas.
Resístete a ponerte a la defensiva. Cuando la crítica parezca injusta, busca evidencias objetivas. Revisa cuánto tiempo absorbes en las reuniones o con qué frecuencia controlas el trabajo de los demás. Concéntrate en convertirte en un líder más eficaz en lugar de defender tus intenciones.
Sustituye comportamientos concretos y específicos. Haz una pausa antes de hablar o haz preguntas en lugar de estar continuamente ofreciendo respuestas. Para frenar la microgestión, acuerda el plan de supervisión por adelantado y sustituye las visitas sorpresa por puntos de contacto programados.
Sé responsable. Pídele a un colega de confianza que te señale los viejos hábitos cuando aparezcan. Después de reuniones importantes, verifica si creaste suficiente espacio para que los demás contribuyeran.

