He tenido la oportunidad de asistir (virtualmente) a un evento en el que Michael Lyndon, exdirector ejecutivo de Sony Entertainment, y el exjefe de gabinete del Departamento del Tesoro, Joshua Steiner, pusieron de manifiesto cómo experimentaron errores muy públicos que dieron forma a sus carreras.
Esto es lo que aprendieron.
Distinguir entre fracasos y errores. Los fracasos pueden ocurrir a pesar de una buena ejecución. Los errores a menudo surgen de falta de juicio, reacciones emocionales o falta de conciencia sobre las circunstancias. Comprender la diferencia te ayuda a centrar tu reflexión.
Examina lo que vino antes. No te concentres sólo en el error. Analiza tu forma de pensar, las suposiciones y las emociones que te llevaron a tomar la decisión. Pregúntate «¿Por qué?» varias veces hasta que descubras las creencias o hábitos más profundos que influyeron en tu comportamiento.
Busca una perspectiva externa. Es difícil ver tus propios puntos ciegos. Habla sobre tus errores con un colega o amigo de confianza que pueda desafiar tus suposiciones y ayudarte a descubrir patrones que podrías pasar por alto por tu cuenta.
No cargues con errores más tiempo del necesario. Evita reprimirlos o ignorarlos. Procesa lo que pasó, aprende la lección y sigue adelante. Cuanto más evites la reflexión, más poder podrá tener el error sobre ti.

