Del mantra estereotipado de “Misión, Visión, Valores” del pensamiento estratégico, en términos de importancia el asunto va realmente de Misión, porque la Misión es, nada menos, la razón de ser de la presencia y la contribución de la organización, el para qué está en este mundo.
Pero también deberíamos definir:
a) los Valores: los principios, estándares y normas de comportamiento, basados en las creencias que conforman la cultura actual de la organización.
b) La Visión: ese futuro bien definido que tú crees que la organización debe esforzarse por encarnar y conseguir.
Por tanto, tenemos un marco de referencia razonablemente estable (Misión y Valores) que establece los límites dentro de los cuales se realizarán nuestras actuaciones, así como un “faro” al que dirigirnos (Visión).
Establecer la estrategia es, en esencia, responder a estas tres preguntas:
1. ¿Cuál es el análisis de la realidad y las oportunidades para decidir el rumbo hacia la Visión?
2. ¿Qué objetivos tenemos y para cuándo?
3. ¿Cómo pretendemos alcanzar esos objetivos; mediante qué líneas estratégicas de trabajo concreto?

