Espero que me permitas la libertad de NO hacer ningún comentario en este momento sobre aranceles, “viernes negros”, “drill baby, drill”, asaltos a la democracia, limpiezas étnicas, robos de territorios o perspectivas de la llegada del Juicio Final.
Prefiero centrarme en darte unas recomendaciones que te ayuden a ser más efectivo, próspero y positivo en cualquier circunstancia, incluidas las actuales. Yo mismo llevo bastante tiempo practicando estas condiciones para conseguir esos fines.
Sin seguir ningún orden de prioridades.
Leer con comprensión. No me impresiona si puedes terminar un artículo o un libro en un tiempo récord, pero al día siguiente no puedes decirme de qué trataba o cómo aplicaste las ideas que había en él.
Hablar con influencia. Da igual si se trata de una conferencia ante 300 personas o de una conversación informal con un par de amigos, debes tener el control del idioma, las metáforas y los ejemplos que utilizas.
Escribir con expresión. Necesitamos hacer que nuestros escritos sean memorables, ricos en imágenes al tiempo que precisos y breves. En un mundo de distracción constante, tenemos que llamar la atención del lector por calidad y brevedad.
Escuchar con discernimiento. Detectar lo que se dice “entre líneas” y lo que no se dice, que muchas veces es incluso más importante que lo que se dice, es una rara habilidad. La superficialidad, la vacuidad y la demagogia deberían ser tan obvias como un bocadillo de queso.
Y en los intermedios, escucha buena música.
El dominio de estas cuatro vías de comunicación te ayudará a mantenerte alejado de la multitud. Y todos sabemos que, mientras muchas personas logran destacar dentro de la multitud, tampoco se ven muy bien allí dentro.
¿Y cómo podemos volvernos expertos en estas cuatro habilidades poderosas? Practicándolas continuamente, y no sólo “cuando se presenta la oportunidad”. Todas ellas mejoran las interacciones y las relaciones, así que no seas tímido/a.
A modo de ejemplo, y además de los 50 minutos que duró la perorata del “día de la liberación” de Trump, el senador demócrata Cory Booker estableció un récord al estar criticando al presidente y a su gobierno durante 25 horas ininterrumpidas, sin comer ni ir al baño. Nadie lo escuchó, ciertamente no tenía 25 horas de valor para aportar y su única intención era, precisamente, batir el récord. Es lo más creativo y «potente» que, por el momento, ha sido capaz de hacer allí la oposición.
Frente a estos dos personajes, el Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln, considerado como uno de los más grandes discursos en la historia de la humanidad, o, al menos, uno de los más famosos y citados de la era moderna, consta de 10 oraciones, 300 palabras y fue pronunciado en 2 ó 3 minutos.
Me reservo mi opinión sobre Trump. Es la primera vez (y quizás la última) que oigo hablar de Booker. Veo a Lincoln como una de las mejores personas de la historia. Y todos han sido engendrados por el mismo país.

“Las palabras son, por supuesto, la droga más poderosa utilizada por la humanidad.” —Rudyard Kipling.
“Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice.” —Peter Drucker.
“Este informe, por su longitud, se defiende a sí mismo contra el riesgo de ser leído.” —Winston Churchill.
“No puedo escucharte, tus comportamientos son demasiado ruidosos.” —Alan Weiss

