En las mejores organizaciones se fomenta la colaboración y se espera que los líderes piensen más allá de su territorio.
Pero hay una diferencia entre eso y un colega que constantemente opina sobre un trabajo que no es suyo o te acribilla con opiniones no solicitadas.
¿Qué debes hacer con un colega que sigue “pasándose de la raya”…sin colocar una bomba de relojería?
Entiende la situación. La mayor parte de las intromisiones provienen de la inseguridad, los malentendidos, las buenas intenciones o incluso la ignorancia, no por malicia. Y suele ser situacional, no estructural. También es posible que, sin darte cuenta, estés provocando ese comportamiento: formulando las decisiones como preguntas o dejando demasiado espacio para la interpretación. Haz un poco de autorreflexión y analiza la situación desde la confianza.
Escúchales. Si el problema realmente son ellos, plantea el tema en privado, con honestidad y empatía. Pregúntales por qué sienten la necesidad de intervenir y sigue investigando hasta que comprendas su perspectiva. No intentes arreglar las cosas ni decirles que están haciéndolo mal. En su lugar, encuentra ese 10% de lo que dicen con el que estás de acuerdo y reconóceselo con una respuesta específica y sincera.
Mantente preparado. Ten algunas respuestas para cuando un colega intervenga, especialmente durante una reunión. Afirma tu autoridad respetuosamente diciendo algo como: «Está claro que tienes muchas ideas sobre esto y quiero escucharlas, pero por ahora necesito dejarlo para más adelante y pasar al siguiente punto».

