Establecer la estrategia es, en esencia, responder a estas tres preguntas:
1. ¿Cuál es el análisis de la realidad y las oportunidades para decidir el rumbo hacia la Visión?
2. ¿Qué objetivos tenemos y para cuándo?
3. ¿Cómo pretendemos alcanzar esos objetivos; mediante qué líneas estratégicas de trabajo concreto?
Pero, además, deberemos establecer las dinámicas para comunicarla, desplegarla, implantarla y revisarla convenientemente. Por ello, las fases del proceso estratégico son las siguientes:
a) Recoger y analizar la información que necesitamos.
b) Realizar la reflexión y formular la estrategia.
c) Comunicar, desplegar, implantar, revisar y actualizar la estrategia.
Si adoptamos el famoso Ciclo PDCA de Deming, el Ciclo Estratégico completo sería el que aparece en la figura.
Como podemos ver, las fases de recoger y analizar la información, reflexionar y formular la estrategia, junto a su comunicación y despliegue, no supone más allá del 15% del esfuerzo (A/P), mientras que la implantación (H) se lleva el 80% del esfuerzo (…y de la dificultad). Dejaríamos un 5% para las fases de revisión y actualización (C).
Formular la estrategia es relativamente sencillo. Pero el talento que escasea es el de su implantación.

