
¿En serio?
¿La catedral de Burgos? ¿El cráter del Ngorongoro? ¿Las Meninas? ¿Un atardecer en Sopelana? ¿El David? ¿La primavera en el valle de la Ulzama?
Aún hoy en día (afortunadamente) valoramos las cosas en función de la demostración científica (tratando de explicar un universo del que, realmente, todavía no tenemos ni idea). Nadie se atrevería a decir: “Bueno, la velocidad de la luz depende del ojo de quien la mira” o “Tengo otras ideas acerca de que el agua sea H2O”. (Aunque acepto que, viendo las cosas que estamos viendo, puedas decirme: “Tiempo al tiempo, José María”. Pero ya me entiendes).
Sólo porque la belleza no pueda ser probada científicamente no significa que sea total y únicamente relativa, ¿verdad? Por ejemplo, y dada la dramática escasez de vivienda que tenemos, ¿alguna persona racional propondría echar abajo el Monasterio del Escorial para construir viviendas porque, además de necesario, el resultado sería más bonito?
El liberalismo occidental ha puesto énfasis en el gusto y en el juicio individuales. Pero si alguien parado a mi lado en el borde del Gran Cañón del Colorado me dijera que no es impresionante, llegaría a la conclusión de que esa persona no tiene gusto ni criterio, o simplemente que está fingiendo. (Si entras en las redes sociales a diario tienes una pléyade de pruebas de falta de gusto, de juicio y de criterio).
Entiendo que algunas personas encuentren atractivos los tatuajes o los piercings, por ejemplo, incluso si a mí no, pero esas son simplemente diferencias legítimas de gusto (o de estilo de vida). Pero si das ese último giro en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ves el Guernica por primera vez y me dices que no estás impresionado, bueno, algo falta en tu experiencia y en tu perspectiva.
Creo que “la belleza está en los ojos de quien mira” tiene algo de desdeñoso. Aunque quizás no sea tan científico o fáctico como el agua hirviendo a 100ºC, piensa en mirar a un bebé recién nacido por primera vez. Me parece que es un acto de belleza universal no menos consistente que las leyes de la gravedad.

“El hecho de que estén casados no significa que tengan que pasar juntos las 24 horas del día, los 7 días de la semana y que no puedan tener intereses y pasatiempos diferentes. En una relación sana, ambos comprenden (y respetan) que necesitan tiempo separados para hacer lo que quieren hacer.” —John Rampton
Un joven actor me preguntó una vez: «¿Qué haces entre trabajos?» Dije: «Pasatiempos, pasatiempos y más pasatiempos». —Robert Duvall

