Por José María Garrido

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El escritor Malcolm Gladwell popularizó en Estados Unidos “la regla de las 10,000 horas de práctica», según la cual puedes conseguir hacer cualquier cosa si la practicas durante el tiempo suficiente.

Pero yo esto no lo tengo tan claro, tanto en términos de tiempo empleado como en el de la seguridad de que lo conseguirás, pase lo que pase.

Creo que si dedicas 10,000 horas (o cualquier cantidad de tiempo) a practicar algo, pero lo haces incorrectamente, me temo que no conseguirás tu objetivo. Esta la falacia de pedir x años de experiencia para acceder a un trabajo. Diez años “de experiencia” haciendo siempre lo mismo, sin aprender cosas nuevas, lo considero poco valioso; se trata de un año de aprendizaje que se repite nueve veces más.

Lo contrario a lo anterior sería la «práctica disciplinada», según la cual un maestro consumado, entrenador o mentor va aportando comentarios e ideas hacia una mejora constante.

Es por eso por lo que el aprendizaje interactivo es muy superior al que se obtiene escuchando una conferencia o haciendo un vídeo-curso sin retroalimentación por un experto, como quien ve una serie de Netflix. No aprendes a esquiar leyendo un libro o escuchando a alguien pontificado sobre el esquí. Aprendí a tocar la batería a los 11 años con el maestro Fontán, después de sus clases de solfeo y a base de explicaciones y correcciones continuas. Y luego, sí, practicando a lo largo de los años.

Pero añadiré un componente más: la afinidad. Esta es la capacidad natural y la inclinación (disposición conductual y talento) para lograr algo. Yo no tengo habilidad para dibujar, ni afinidad por la pintura. Apenas puedo dibujar algo como un niño de 5 años. Por lo tanto, ninguna cantidad de miles de horas o entrenamiento experto (lo intenté en su momento) dará como resultado que pinte un cuadro.

Sin embargo, la mayoría de la gente te dirá que puedo hablar y escribir bastante bien. He tenido afinidad por estas actividades desde la escuela, algunos maestros excelentes y muchas oportunidades para perfeccionar mi oficio.

Pero no me llevó 10,000 horas. Pau Gasol no necesitó 10,000 horas para darse cuenta de sus fortalezas, ni Amancio Ortega, ni Iñaki Gabilondo.

Tampoco las necesitamos, si tenemos afinidad y el entrenamiento disciplinado. Puedo hablar en público sin problemas y transmitir mi mensaje razonablemente bien. He escrito este post en 20 minutos. ¡Pero nunca pude aprender a pintar un cuadro aunque hubiera practicado con un profesor experto las 24 horas del día!

En conclusión, todos deberíamos apostar por explotar y mejorar nuestras fortalezas y nuestras afinidades, junto con una práctica disciplinada.

Se trata de calidad, no de cantidad. Diez mil horas es el equivalente de cinco años de 40 horas.

¡Tengo otras cosas mejores que hacer con mi tiempo!

José María Garrido es profesional agroalimentario, consultor y docente. Después de trabajar 24 años como directivo, en la actualidad ayuda al empresario a aumentar el rendimiento consistente de su organización. Leer más...

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