Por José María Garrido

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Para poder gestionar adecuadamente es esencial ser conscientes de los llamados RASGOS DISTINTIVOS.

Cuando trabajaba en mi empresa fui consciente de que, dentro de un determinado nivel de responsabilidad, los empleados con alto rendimiento y los de bajo rendimiento tenían unos determinados rasgos distintivos comunes para cada categoría.

Esto es aplicable para agentes de ventas, operadores de call-center, encargados, directivos… y también es aplicable a camareros, repartidores de paquetería o gremios. En realidad, empecé a practicar las “distinciones” sobre todo porque ayuda en los procesos de selección y contratación.

Esa colección de rasgos comunes pueden agruparse en “patrones”, los cuales, cuando son positivos requieren reforzamiento y, cuando son negativos, requieren sustitución.

Por ejemplo, el peor patrón en el caso de los directivos:

  • Cortan a los subordinados cuando están hablando.
  • Toman decisiones precipitadas sin validación.
  • Creen que el dinero es un motivador primario (cuando en realidad lo son la autonomía y la autorrealización en el trabajo).
  • A la hora de seleccionar y contratar, se fijan en el curriculum y el los títulos en lugar de en las actitudes y el comportamiento.
  • Son ajenos a la importancia de su papel como ejemplo.

Pero la cuestión fundamental sobre todo esto es la siguiente:

Las organizaciones y las personas pierden demasiado tiempo comparando a los mejores con los peores.

Y sin embargo, las comparaciones realmente útiles, clave y vitales son las que se hacen entre los MEJORES y LOS SIGUIENTES MEJORES.

Las empresas gastan millones anualmente en acciones de formación intentando que los que tienen peor desempeño alcancen la media. Y este NO ES EL CAMINO para que la organización prospere.

El esfuerzo de mejora tiene que hacerse entre aquellos que ya son los mejores y también entre aquellos que pueden llegar a serlo.

Por tanto, ser capaces de distinguir entre los rasgos distintivos de las personas con mejor desempeño y compararlos con los que les siguen sí que es útil y vital, aunque sean diferencias ligeras. Pero son las diferencias que antes se pueden subsanar y, por tanto, aumentar el colectivo de los “all-star”.

Además, las diferencias entre los mejores y los peores se relacionan a menudo con la actitud y la energía….

…y el entusiasmo no se puede enseñar ni aprender.

Acerca de José María Garrido


José María Garrido es el fundador de Fresh Mentoring y tiene como misión contribuir al desarrollo de nuestro sector agroalimentario y, por lo tanto, al desarrollo de sus empresas. Para ello aplica su conocimiento y experiencia de 24 años como directivo en ayudar a sus empresarios y profesionales con conceptos y herramientas de organización y gestión que aumenten su valor y mejoren sus vidas.

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