
Con una economía que demanda trabajadores, especialmente cualificados, han entrado en el país más de un millón de personas desde 2002. Entre otros, la sanidad suiza o la hostelería se mantiene gracias a los trabajadores extranjeros. La patronal Economiesuisse ha insistido en que los trabajadores foráneos son “vitales” para las empresas y para el estatus de una economía puntera en innovación. A pesar de ello, un 45,2% de los suizos apoyaron la propuesta de limitar el número de residentes y, de facto, limitar la inmigración.
Los impulsores se basaban en argumentos apegados a los problemas cotidianos, como la escasez de viviendas a precios asequibles, el agobio de trenes llenos de gente (?), los atascos y el avance del hormigón sobre superficies verdes (una manera de darle un toque ecológico a la que bautizaron como “iniciativa de la sostenibilidad”). Una especie de nuevo “Brexit” (en este caso fallido, por el momento), en el sentido de que se trataba de un referéndum basado en la desinformación que apela a las emociones.
Desinformación y emociones: el signo de estos tiempos.
El pasado 21 de mayo asistí a la conferencia “¿Más inmigración, más problemas? Lo que revela la evidencia” por parte del sociólogo y demógrafo navarro Jesús Javier Sánchez Barricarte, natural de Azagra, catedrático en la Universidad Carlos III de Madrid y doctor en Demografía por la University of California, Berkeley, con una amplia trayectoria investigadora internacional.
Durante su conferencia, Sánchez Barricarte defendió con claridad que la inmigración internacional constituye uno de los grandes retos contemporáneos, pero también una realidad necesaria para el futuro demográfico y económico de España.
Sánchez Barricarte destacó que, según la evidencia académica existente, la inmigración aporta población activa, trabajo y dinamismo económico y que muchos de los discursos alarmistas sobre sus efectos no encuentran respaldo sólido en la investigación científica. Al mismo tiempo, reconoció que existen desafíos reales de integración y convivencia que requieren políticas públicas específicas y una adecuada gestión institucional, especialmente en aquellos municipios donde la concentración migratoria es mayor.
Uno de los momentos de mayor interés fue el análisis sobre delincuencia e inmigración, un asunto especialmente sensible en la conversación pública. El ponente insistió en que las comparaciones simples entre nacionalidad y criminalidad suelen llevar a interpretaciones erróneas si no se tienen en cuenta variables como la edad, el sexo, el nivel de renta o el entorno urbano, y pidió evitar generalizaciones que impidan comprender adecuadamente la realidad. En este sentido, nos remitió a su reciente publicación en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS), en el que analiza los niveles de delincuencia de la población adulta en España según nacionalidad durante el periodo 2007-2023. Una investigación basada en datos oficiales.
Puedes acceder al documento completo a través del link, pero te puedo ahorrar su lectura con su principal conclusión: “Este estudio no encuentra prueba de que la condición migratoria, ‘per se’, explique los niveles delictivos una vez consideradas diferencias demográficas y contextuales; la evidencia apunta a factores estructurales e institucionales”.
Buena parte de los debates actuales sobre inmigración se están produciendo “desde las entrañas” y desde percepciones muy emocionales, pero con escaso apoyo en datos contrastados. En este como en tantos otros temas complejos, es esencial elevar el nivel del debate público con información rigurosa y desde la evidencia, el respeto y el intercambio sereno de argumentos.
“Confía, pero verifica” es un proverbio ruso que, en plena Guerra Fría, se hizo relativamente famoso cuando un experto soviético se lo mencionó a Ronald Reagan… y que éste utilizó deliberadamente contra ellos.
En ninguna ocasión, y menos en estos días convulsos y preñados de noticias a cada cual más espectacular, no te dejes influir por lo último que oyes, especialmente si tienes un talonario frente a ti y un bolígrafo en la mano…

“Recuerda que tu opinión llega con sesgos, prisas y manías.” – Michel de Montaigne
“No soy de aquí, ni soy de allá…” – Facundo Cabral

