Querer, pero no hacer

Por JOSÉ MARÍA GARRIDO

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Todos hemos oído gemidos y quejas: “Me habría gustado haber dicho algo a tiempo”, o “Me habría gustado haber asumido el riesgo de aquel nuevo trabajo”, o “Me habría gustado haber cogido aquel piso cuando podía”.

Junto al estrafalario crecimiento de la mentalidad del victimismo en las dos últimas décadas, cada vez hacemos menos y culpamos más. Demasiados de nosotros no actuamos, tendemos a encogernos y a vacilar, y en otros sentidos a procrastinar, y entonces culpamos al tiempo, al destino, al gobierno o a Bill Gates cuando nos damos cuenta de que hemos perdido una ventana de oportunidad.

A la gente “le gustaría” porque, en realidad, tiene miedo de actuar.

“Me gustaría que este estúpido catarro desapareciera.” (Toma alguna medicación. Vete al médico. Pásate por la farmacia. No vayas a la reunión. Pasa de tu entrenamiento. Tómate una sopa).

“Me gustaría poder bajar de peso.” (Vete al gimnasio y coje un entrenador personal. Haz que un nutricionista te prepare una dieta. Deja de picar entre horas. No crees una expectativa poco razonable en relación con tu edad o estilo de vida. Sube las escaleras en lugar de coger el ascensor.

“Me gustaría mejorar mi situación laboral”. (Aprende nuevas capacidades y habilidades con un coach o un mentor. Lee algunos libros. Apúntate a un curso. Estudia las necesidades de tu empresa y piensa en cómo resolverlas. Aporta más valor en lugar de limitarte a cobrar la nómina).

Esta cantidad de aberrantes “me gustaría” está ocurriendo diariamente.

Nos da miedo actuar debido a unas pocas razones, pero la principal es el miedo a fallar. Me he dado cuenta de que la principal causa de falta de éxito entre profesionales, directivos y empresarios con los que he trabajado es su baja autoestima.

Y la baja autoestima aleja a la gente del riesgo, el rechazo y la realidad.

Fallar no va a hacer que nos caiga una maceta en la cabeza, nos encontremos con una bala perdida o el cielo se desplome sobre nosotros. No podemos tener miedo a fallar. Sólo falla penaltis el que los tira. Si no estás fallando quiere decir que no lo estás intentando. La pena por fallar no es la muerte, pero la pena por temer al fallo es la mediocridad y el resorte para desear que, bueno, se abra la temporada para cazar (es decir, para culpar) los demás.

José María Garrido es profesional agroalimentario, consultor y docente. Después de trabajar 24 años como directivo, en la actualidad ayuda al empresario a aumentar el rendimiento consistente de su organización. Leer más...

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