Según datos de usuarios de Reclaim.ai, una compañía de aplicaciones de calendario, el profesional promedio de “cuello blanco” a tiempo completo de Estados Unidos pasa 17,8 horas a la semana en reuniones.
Si quieres ser un poco más feliz (y efectivo) en el trabajo (o si quieres que tus empleados sean más felices y efectivos), debes luchar en cada oportunidad contra el flagelo de las reuniones improductivas y consumidoras de tiempo.
Te dejo algunos pasos a seguir para recuperar el control de tu agenda.
Sé despiadado a la hora de evitar y/o cancelar reuniones. Como líder responsable, puedes evitar reuniones excesivamente largas sin consecuencias. Si tú eres el coordinador, cancela todas las reuniones que no tengan una agenda u objetivo claro (toma precauciones ante esta sugerencia si eres empleado, por supuesto).
Construye días completos de trabajo sin ninguna reunión. Si es posible, establece una política para garantizar días laborables completos libres de reuniones. Por ejemplo, en lugares de trabajo híbridos, una buena política sería celebrar todas las reuniones en los días de trabajo presencial en la oficina.
Mantén las reuniones en un tiempo de duración de media hora o menos. Haz que las reuniones sean más eficientes teniendo una agenda y unos objetivos claros y enfocados. Id al grano y compromete su finalización en una ventana de tiempo estrecha.
No invites a todo el mundo. A medida que aumenta el tamaño del grupo, el esfuerzo individual tiende a decaer. Mantén el grupo lo más pequeño posible incluyendo sólo el número mínimo de personas necesarias para realizar la tarea en cuestión.

