Reuniones culturalmente diversas

Por JOSÉ MARÍA GARRIDO

¿Te gusta lo que hago? ¡Plantéate invitarme a un café! ☕️

Las reuniones internas en entornos culturalmente diversos deben tratarse cuidadosamente. En estos entornos, las diferencias culturales pueden ponerse de manifiesto y ser potencialmente más confusas, a menos que la persona que dirige la reunión comprenda esa dinámica.

Hoy, hablando de #Diversidad: REUNIONES CULTURALMENTE DIVERSAS.

 

¿Ha habido ocasiones en las que has sentido que algo estaba yendo «mal» en una reunión que habías organizado?

Por ejemplo, no estabas recibiendo el número de respuestas que esperabas, las aportaciones venían de poca gente (siempre los mismos…), o el nivel de creatividad y energía era bajo.

Estas deficiencias no son exclusivas de las reuniones culturalmente diversas, pero la composición de los asistentes a una reunión, si no se tiene en cuenta, puede ser un factor que incremente esos malos resultados.

Las respuestas y acciones que tú prevés y esperas pueden no resultar tan cómodas para tus colegas. Por ejemplo, confrontar puntos de vista opuestos, hacer preguntas al azar, aceptar críticas u otros tipos de comportamientos, que pueden resultar habituales en reuniones rutinarias, quizás sean inapropiados en reuniones interculturales.

Cuando mi empresa se incorporó a un grupo francés, nos enseñaron que allí no era adecuado llevar la contraria a un jefe en público (cosa que hacíamos con total libertad entre nosotros), o que nuestras queridas “guerras calientes” no eran bienvenidas en un país menos “latino” que el nuestro. Ambas cosas, habituales para mí, me trajeron algún que otro disgusto en el país vecino.

Pero tampoco sirve organizar una reunión intercultural que sea tan sensible a los antecedentes de todos y cada uno como para que se vuelva inútil.

Éstas serían algunas ideas para la realización de reuniones interculturales eficaces.

1. Considera la posibilidad de utilizar subequipos para facilitar la participación, si el grupo es lo suficientemente grande como para permitirlos. A menudo se considera que el grupo más pequeño es más seguro para quienes se resisten a hablar, y los resultados serán un esfuerzo de equipo.

2. Utiliza muchos elementos visuales. Las personas aprenden y absorben de diversas maneras. Especialmente si el grupo es multilingüe, dales a todos la oportunidad de escuchar y ver los temas, dándole a cada persona el tiempo necesario para asimilar la información.

3. Aporta directrices claras desde el principio. Informa a los asistentes de lo que esperas en términos de participación y apertura. Proporciona ejemplos del tipo de comportamientos que quieres. Todo esto no garantiza que aparezcan los comportamientos que buscas, pero al menos se lo clarificas a todos.

4. Analiza y comprende las normas y prejuicios culturales de los asistentes. No esperes que los demás muestren emociones sólo porque tú o tus colegas más cercanos lo hacéis.

5. Adapta tus propios comportamientos en consecuencia. No te enfrentes agresivamente con alguien si crees que dicho comportamiento va a ser malinterpretado, incluso por otras personas que simplemente están observando.

6. Crea un entorno seguro no generando acritud, poniendo muchos ejemplos, planteando preguntas abiertas (que reducen la necesidad de adquirir compromisos fuertes) e invitando a las personas a verte personalmente después de la reunión si tienen más comentarios.

Las reuniones pueden parecer «rutinarias» siempre, pero pueden ser muy diferentes cuando las realizan grupos diversos. Un poco de preparación inteligente contribuirá en gran medida a promover su éxito.

José María Garrido es profesional agroalimentario, consultor y docente. Después de trabajar 24 años como directivo, en la actualidad ayuda al empresario a aumentar el rendimiento consistente de su organización. Leer más...

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}
>