Por José María Garrido Juango

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Esta semana estamos dándole una nueva vuelta de tuerca en esta guerra contra el invasor, con la paralización de toda actividad económica considerada como no esencial.

Además de seguir honrando y reconociendo el esfuerzo de los que están al pie del cañón jugándose el tipo por nosotros, ahora lo prioritario es parar la extensión de este maldito virus… quedándonos en casa, cumpliendo las normas y cuidándonos. Y confiando también en que nosotros, nuestra familia y nuestros amigos salgan con bien de esta situación.

Creo también que ahora no es el momento de criticar, sino de ser útil, ayudar a los demás en lo que esté en nuestra mano, y apoyar a la familia y a los amigos a sobrellevarlo. Creo que en este momento todo lo demás sobra. Porque todos nos tememos que la crisis sanitaria, durísima en todos los sentidos, va a ser “corta” en relación con sus consecuencias económicas y sociales.

Desde el punto de vista de nuestras empresas agroalimentarias, se está viviendo una doble realidad. Por un lado, el cierre casi total de la actividad de hostelería y restauración, manteniéndose un cierto nivel en lo que llamamos catering, y por otro, el evidente movimiento de todo ese volumen hacia el consumo familiar, con sus consecuencias en toda su cadena de suministro.

Pero afortunadamente para todos nosotros como población, el sector agroalimentario sigue al pie del cañón, asumiendo su responsabilidad, tanto los empresarios con su liderazgo, como los trabajadores con su compromiso.

Y mi humilde mensaje es para aquellas empresas que siguen en plena actividad, mientras observan que prácticamente el resto del tejido productivo del país se paraliza.

Poniendo por delante mi reconocimiento para todos vosotros que seguís jugándoosla, y pidiéndoos que sigáis cuidándoos mucho y cuidando de vuestras familias, creo sinceramente que deberíais sentiros afortunados.

En primer lugar, porque juntos seguís creando riqueza en unos momentos de desconcierto total, algo que ya en sí mismo es extraordinariamente valioso.

En segundo lugar porque estáis poniendo de manifiesto una capacidad de motivación, de trabajo en equipo y de Propósito que seguramente es algo nuevo para muchos de vosotros.

Y en tercer lugar porque esta forma de enfrentar esta crisis, trabajando, produciendo, y poniendo en ello lo mejor de cada uno, va a ser el aprendizaje más importante a la hora de enfrentar la extraordinaria incertidumbre que nos espera a la vuelta de la esquina.

Estáis poniendo de manifiesto el significado del auténtico Liderazgo. Estáis sintiendo la fuerza interior y los resultados del Compromiso. Estáis viviendo, en fin, la energía imparable del Corazón de una empresa, que son sus Personas, la energía de nuestro Corazón Agroalimentario.

Cito para terminar unas palabras que mi buen amigo Joan Clotet ha escrito estos días:

“Todo pasa. Lo bueno y lo malo. Incluso lo que ahora nos está tocando vivir. Saldremos algún día de casa y algo más tarde de esta situación. Tras una parada larga, algo despistados y preocupados por un futuro más frágil, reconectaremos unos con otros y con el sistema. La noria de las ventas, producción, facturación, cobros y pagos volverá a girar, primero despacio, con dudas, con menos recursos y certezas, pero quizá con más conciencia colectiva, que no es poco.”

Aprovechemos pues las enseñanzas que este tsunami llamado coronavirus también nos está bridando.

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