Por José María Garrido Juango

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NOTA: Para comprender mejor el contenido te recomiendo que visites los links y visualices los vídeos que aparecen en el mismo.

“Todo pasa. Lo bueno y lo malo. Incluso lo que ahora nos está tocando vivir. Saldremos algún día de casa y algo más tarde de esta situación. Tras una parada larga, algo despistados y preocupados por un futuro más frágil, reconectaremos unos con otros y con el sistema. La noria de las ventas, producción, facturación, cobros y pagos volverá a girar, primero despacio, con dudas, con menos recursos y certezas, pero quizá con más conciencia colectiva, que no es poco.”

Así comienza un magnífico (como siempre) post de mi buen amigo Joan Clotet titulado No te laves las manos, una invitación serena a aprovechar también estos días de confinamiento para la reflexión, a “revisar lo interior y a valorar más lo más importante, que siempre es saber qué es lo más importante”.

El propio post de Joan, además de la genial ocurrencia de definir como AC/DC el Antes y el Después de esta crisis del Coronavirus, ya te sitúa sobre cuáles podrías ser los primeros elementos de esa reflexión personal, y le cito textualmente:

  1. Ayudar nos ayuda a nosotros y tiene efecto preventivo global.
  2. Si cuidamos a las personas ellas cuidan de nosotros.
  3. “Saber ver” que es lo que ocurrirá y apoyarnos en datos fiables para ampliar comprensión y tomar decisiones a tiempo evita problemas.
  4. Analizar cada situación con cierta distancia, desde distintas perspectivas y siempre más allá de los intereses propios.
  5. Si hacemos lo correcto, aceptamos lo razonable, trabajamos con las personas adecuadas y no miramos sólo para los nuestros, es probable que nos vaya mejor a todos.

 

Porque son muchos, muchísimos más de lo habitual, los inputs (mensajes, memes, noticias, tuits, vídeos, artículos…) que nos están llegando estos días.

Y, sin duda, de entre tanta información y contenidos (muchos de ellos de una calidad o fiabilidad más que dudosa) es posible extraer aquellos que, por su valor, pueden efectivamente impulsar tu propia reflexión.

Por supuesto, hoy lo más importante y prioritario es proteger a la población del coronavirus, quedándonos en casa y mostrar nuestro homenaje a nuestros sanitarios y a tantos otros que se están jugando el pellejo en la primera línea del frente, y evitar la propagación de la pandemia.

Pero nuestra respuesta a largo plazo tiene que ser enérgica y solidaria (entendida como “todos juntos”), basada en un compromiso profundo y serio para que algunas cosas (…o muchas cosas) cambien de una manera drástica.

 

Para mí, lo primero y más sorprendente son las impactantes imágenes de Un planeta sin nosotros (* pincha en el tuit para visualizar el vídeo).

 

Sin dejar de lado otros dos ejemplos (tan sólo dos de los muchos que se están produciendo estos días) del impacto de esta situación sobre el medio ambiente, como ha sido la vuelta de peces y delfines a los canales de Venecia o la reducción de la polución en el norte de Italia detectada por los satélites.

 

Para mí, la primera idea central de esta crisis es que «La naturaleza nos está enviando un mensaje».

En este artículo publicado en The Guardian, Inger Andersen, Jefe de Medioambiente de las Naciones Unidas, nos sitúa en el auténtico ojo del huracán de esta situación: la humanidad está jugando con fuego en cuanto a su relación con el planeta, y no cuidarlo significa no cuidarnos a nosotros mismos.

  1. Erradicar los mercados de animales salvajes y el tráfico ilegal global de los mismos («the ideal mixing bowl»).
  2. Eliminar el flujo atacando la demanda, no sólo persiguiendo a los captores/comercializadores.
  3. Prevenir futuras pandemias poniendo fin al calentamiento global y a la destrucción de los ecosistemas salvajes.
  4. Decisiones políticas + educación.

 

Sorprende escuchar a Félix Rodríguez de la Fuente en este audio de Radio Nacional de España, hablando nada menos que el 23 de marzo de 1978.

En mi opinión, no se trata precisamente de volver al Neolítico, pero el maestro Rodríguez de la Fuente pone el dedo en la llaga en cuanto a los riesgos medioambientales y la descarada orientación de las decisiones políticas. Aunque no se trata de echar balones fuera, porque los políticos, al menos en las sociedades democráticas, son la consecuencia de nuestras propias decisiones colectivas.

 

Otra posición visionaria es la de Bill Gates en este vídeo de 2015: No estamos preparados para la próxima pandemia, de la que simplemente extraigo 2 ideas de las muchas valiosísimas que plantea:

  1. El apoyo a la ciencia como solución.
  2. La necesidad de una actuación rápida y global.

 

Iñaki Gabilondo, con su calidad habitual, presenta distintas miradas a esta crisis desde su nuevo programa de Movistar «Volver para ser nosotros» (¡máxima intención en el título!), de la que selecciono esta entrevista a Eudald Carbonell, co-director de Atapuerca, por aquello de, como bien dicen, «poner las luces largas» a todo lo que está pasando.

  1. «Debemos tomar decisiones muy importantes, porque si no nuestra especia puede colapsar».
  2. Riesgos sanitarios, medioambiente, crisis de refugiados…
  3. Frente a la globalización, la «Planetización»: consciencia crítica de especie (humana) en todo el planeta, que se ponga en acción, con la sociedad como organizadora de la parte económica, que sabemos que es fundamental.
  4. La solución está en la ciencia y en la tecnología.

 

En una reflexión como ésta no puedo dejar de lado la importancia de la cultura.

«Frente al horror, frente al dolor, frente a la certeza de que el mundo es el que es, la cultura es el mecanismo de interpretación y de salvación, La cultura nos permite comprender, asumir, tranquilizarnos, consolarnos… aunque no solucione nada. El horror más cultura es lucidez, es conocimiento.», Arturo Pérez-Reverte (* pincha en el tuit para visualizar el vídeo).

 

Y como corolario de todo lo anterior, un libro que he leído recientemente: Vida 3.0. Qué significa ser humano en la era de la inteligencia artificial, de Max Tegmark, elegido en 2007 por Forbes como una de las «diez personas que podrían cambiar el mundo».

Simplemente aporto el comentario sobre este libro de Stephen Hawking, infinitamente más cualificado que un servidor:

«Todos nosotros, no solo científicos, industriales y generales, deberíamos preguntarnos qué puede hacerse ahora para aumentar las posibilidades de cosechar los beneficios de la IA futura y evitar sus riesgos. Esta es la conversación más importante de nuestro tiempo, y con este estimulante libro Tegmark te ayudará a participar en ella.»

 

 

 

¿A dónde me lleva todo esto? Cambio, compromiso y acción

Hoy es 30/03/2020, primer día de entrada en vigor del nuevo Decreto del Gobierno de España paralizando toda actividad empresarial «no esencial».

Ahora lo prioritario y primordial es, además de honrar y reconocer el esfuerzo de los que están al pié del cañón jugándose el tipo por nosotros, parar la extensión de este maldito virus… quedándonos en casa, cumpliendo las normas y cuidándonos. Y confiando también en que nosotros, nuestra familia y nuestros amigos salgan con bien de esta situación.

Creo también que ahora no es el momento de criticar, sino de ser útil, ayudar a los demás en lo que esté en nuestra mano, apoyar a la familia y a los amigos a sobrellevarlo. Todo lo demás sobra. Como dice Alfonso Alcántara @Yoriento en uno de sus tuits: «No es obligatorio opinar sobre el coronavirus».

 

Todavía es muy pronto para vislumbrar las consecuencias sociales y económicas de este drama. El virus sigue avanzando por el mundo, la incertidumbre es total, y sin duda esas consecuencias serán devastadoras.

¿Qué impacto va a tener todo esto en España? ¿Qué va a ser de la «Unión» Europea si sigue actuando dividida?

¿Qué va a ocurrir en Estados Unidos y qué consecuencias va a tener? ¿Y con una China, cuna del virus, saliendo ya de su situación de aislamiento e inactividad?

¿Qué va a pasar en México o Brasil, cuando en este momento sus máximos dirigentes siguen actuando con un negacionismo escandaloso y repugnante?

¿Qué va a ocurrir en la India, África o Latinoamérica?

 

Pero sí que podemos (y debemos) sacar nuestras propias conclusiones a largo plazo, y encaminarnos hacia ellas en cuanto la situación se «normalice».

Las mías son las siguientes.

1.- Reafirmar y afianzar mi Propósito.

«José María Garrido es un Homo sapiens aprendiz que persigue el equilibrio, la paz interior, el orden y la armonía. Que busca la autenticidad mediante el contacto con la esencia de lo que es ser humano (mente, emoción y cuerpo) y que quiere disfrutar de los placeres sencillos y profundos de la vida: Amor, Cultura (música, lectura, gastronomía, espectáculos, arte, conversación), y estar en sintonía con la Naturaleza a la que pertenecemos. Para ello, pretende vivir una vida con sentido en base a unos Valores: ayudar a mejorar a otros (trabajo, personas a mi alrededor, sociedad), hacer las cosas bien, ser coherente, honesto y digno de confianza.»

2.- «Dinámica consumista» e impacto medioambiental directo

No me reconozco a mí mismo como un «consumista compulsivo», pero deberé revisar mi comportamiento en ese sentido y hacerme más consciente de en qué medida puedo minimizar el impacto medioambiental de mi vida: compras, actividades, viajes, consumo energético y de recursos naturales, emisiones, residuos, vertidos…

3.- Solidaridad social y medioambiental

Me propongo reafirmar mis valores en este sentido y llevarlos a comportamientos (lo que hago y lo que digo) alineados con los mismos: toma de posición, línea argumental, opinión… compromiso personal concreto… apoyo a organizaciones serias y solventes.

En ese sentido, apoyaré las acciones que estén en mi mano contra el Cambio Climático, el reequilibrio social de las rentas dentro de una economía de mercado, y el reequilibrio entre países y continentes. Seguiré siendo firmemente europeísta… a pesar de todo.

Ser también consecuente en mi comportamiento político.

4.- Ciencia, tecnología, economía

A diferencia de lo que parecía afirmar el Dr. Rodriguez de la Fuente, creo que no es cuestión de volver al Neolítico. Muy al contrario, creo que sí es necesario y posible utilizar toda la fuerza de la Ciencia y la Tecnología para resolver los acuciantes problemas que hoy tenemos, salvaguardando al mismo tiempo la actividad económica.

5.- Empresa. Creación de riqueza

Creo firmemente en la iniciativa empresarial, en la necesidad de la creación de riqueza, y en la redistribución racional de la misma. Todo ello con el imprescindible corrector del absoluto respeto medioambiental en las actividades industriales, y de una concienciación/acción social por parte de las empresas.

Para mí, esto queda más afianzado, si cabe, por la certeza de que nos encontramos en la Era del Conocimiento, el auténtico generador de riqueza hoy y en el futuro. Un fenómeno que, sin embargo, también debe ser corregido por la necesidad de salvaguardar la libertad y la privacidad (uso de datos).

Algunos de los aprendizajes de la situación actual que deberíamos afianzar dentro de las empresas en general, y de las agroalimentarias en particular son:

  1. La conciencia de que una empresa son Personas: el empresario + sus empleados.
  2. La energía, la potencia y la cohesión que genera un Propósito común;
  3. La imprescindible necesidad del Liderazgo.
  4. La consciencia de que el Valor lo aportan las Personas.

No tengo ninguna duda de que los empresarios y empleados que están afrontando esta crisis unidos son los que van a conseguir que todos salgamos de esta pesadilla que se avecina.

Un ejemplo que hoy estamos encontrando más que nunca en nuestras empresas agroalimentarias, y que no deberemos olvidar cuando salgamos del túnel de la crisis sanitaria.

La energía que se despliega cuando se suman el coraje, la fuerza y la valentía del empresario con el compromiso personal de los empleados es imparable.

6.- Somos una única especie, una única Sociedad

Necesitamos un compromiso global.

Con el amigo, con el vecino, con la comunidad, con el mundo y con el planeta.

Un cambio profundo en el modelo de desarrollo, en la forma de crear riqueza, en su redistribución (local y global).

Y para eso tenemos la Ciencia y la Tecnología.

Todo ello impulsado por nosotros, los Homo sapiens, desarrollando la Educación y apoyados en la Cultura.

Esta es la conversación más importante de nuestro tiempo.

Esperemos que esta catástrofe la ponga sobre la mesa definitivamente.

  • Buenos días,

    Me han encantado tus reflexiones, ojalá aprendamos algo de todo esto y que perdure la solidaridad, la puesta en valor de las personas, inversión en Ciencia, el reconocimiento a aquellas personas que lo están dando todo por los demás… un largo etc que se nos había olvidado. Pero mucho me temo que cuando todo este tsunami pase las cosas volverán a como estaban y se nos olvidará, seguirán sufriendo la crisis los más vulnerables y cada uno con su mundo. Ojalá sirva para recuperar los valores humanos!!!!!!

    • Sí, la rueda volverá a girar (… afortunadamente), un poco renqueante al principio, hasta que vuelva a coger la velocidad de crucero.
      De nuevo, muchas personas quedarán fuera, y necesitarán nuestro apoyo.
      Otros seguirán tan mal como estaban, y seguirán necesitando de nuestra solidaridad.
      Vendrán las tensiones sociales y las exigencias para «encerrarnos» en nosotros mismos (nacionalismos de todo tipo).
      Y el planeta seguirá «quejándose» de nosotros.

      Individualmente podremos seguir aportando lo que esté en nuestra mano. Como por ejemplo en nuestro trabajo y en nuestra empresa, dándolo todo a la menor oportunidad. Para mí la auténtica solidaridad no pasa por la «caridad», sino porque la empresa de cada uno funcione y funcione bien, para crear la riqueza que se necesita.

      Colectivamente, apoyando iniciativas, ideas y proyectos que vayan en la dirección de corregir cuanto antes este camino a ninguna parte. Sumando.

      A nivel global, con la esperanza de que también esa presión social obligue a actuar a los políticos y que la Ciencia y la Tecnología nos abra un nuevo camino que haga compatible el desarrollo económico, la protección medioambiental y la justicia social.
      Muchas gracias por tu comentario, Silvia.

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