Nadie debe ser “retirado”, descartado o arrinconado debido a la fecha de su partida de nacimiento. Edad y vejez son dos cosas diferentes.
Es más, creer en el artificio estúpido de que las personas deben jubilarse a los 65 años es como creer que los Pitufos son realmente de color azul.
No estoy insinuando que debamos seguir con nuestro “trabajo” u “ocupación” o incluso “carrera” indefinidamente, pero sí estoy poniendo de manifiesto que las personas no sólo podemos, sino que debemos contribuir a la sociedad de manera continua a lo largo de la mayor parte posible de nuestra vida, para nuestra propia realización personal y nuestro mantenimiento, hasta que seamos física, emocional o mentalmente incapaces de hacerlo.
Esto no es sólo porque nos ayuda a mantenernos activos y saludables, sino que también es porque la sociedad necesita desesperadamente todos los recursos disponibles.
No nos estamos reemplazando a nosotros mismos. El 40% de lo que producen las empresas españolas ya lo consumimos personas mayores de 50 años. Alrededor de 2030 habrá más personas mayores de 60 años que niños. E intentar mantener el sistema de pensiones es como legislar para que haya más días de lluvia.
Permíteme enfatizar que esto no es simplemente una preocupación para las generaciones senior: es una preocupación para todos los que estáis leyendo esto.
La sociedad está cambiando, al igual que la demografía y la tecnología. Necesitamos prepararnos para una existencia más independiente y no confiar en una «red de seguridad» de un gobierno efímero que se está deshilachando todos los días.
Así pues, no estoy hablando de «trabajo»: estoy hablando de «contribución». ¿Cuál será tu contribución continuada?
Para ser duro, no llegues a cierta edad para aburrirte y esperar a morir.
Para ser amable, no llegues a ninguna edad sin continuar contribuyendo a la mejora de la sociedad.
Al igual que el vino fino, el impresionante sabor de la sabiduría mejora con la edad.

