
Si fuera cierto. Pero no lo es.
Una declaración así se centra exclusivamente en la información escrita, cuando en aquel tiempo la información era, mayoritariamente, hablada y/o empírica. De hecho, Gutenberg terminó y puso en funcionamiento la primera imprenta comercial en 1450, cuando la lectura era prácticamente inexistente fuera de la aristocracia o la iglesia. Incluso la Biblia impresa se basa en siglos de tradición oral y narración de historias.
Por tanto, qué es cierto y qué no lo es.
El “pequeño corso”, o en su versión más radical, el “enano corso”, es seguramente el mote más famoso y despectivo que acompaña a Napoleón Bonaparte. Tan famoso como falso: Napoleón no era en absoluto bajito para los estándares de su época, puesto que medía 168 centímetros de altura en una época en la que la media francesa rondaba el metro sesenta.
Por supuesto, todos sabemos que un pez pierde la memoria cada cuatro segundos (“Tienes una memoria de pez”), excepto que nuestra concepción es incorrecta porque eso simplemente no es cierto. Hay estudios que indican que los peces pueden recordar durante meses, a veces hasta un año.
Hoy estamos empezando a tener auténtica obsesión con las maravillas de la IA tipo ChatGpt o similares. Por un lado, mucha gente la utiliza simplemente para obtener información de forma rápida. Es un manejo que, salvo por la rapidez de respuesta, no se diferencia de la consulta que hacíamos en cualquier enciclopedia hace 30-40 años (nada “revolucionario”, salvo que esta “enciclopedia moderna” se actualiza continuamente).
Aunque quizás su mayor contribución sea usarla como un ”coach” o tutor: por ejemplo, cómo construir un informe o una presentación a partir de unas notas desordenadas que he tomado. Pero esto último puede tener dos enfoques: dejar que la IA “pesque por mí”, o aprovechar yo la IA para “aprender a pescar” (y mejorar mi autosuficiencia).
Si nos limitamos a pedir a la IA “construye este informe”, “construye este informe” una y otra vez repetidamente (o “dame este dato, “dame este dato”) eso no es más que un signo de pereza, y es entonces cuando la IA tomará el poder del mundo, porque estamos renunciando a mantener nuestro poder de control, de la misma manera que perdimos la capacidad de hacer cálculos sencillos con el uso de las calculadoras.
Pero si utilizamos la IA para crear aplicaciones que nos hagan avanzar, o para crear patrones de futuro con detalles diversos que nos generen conocimiento, entonces la estamos usando bajo nuestro control, la estamos usando para aprender continuamente. Eso sería no permitir que la IA me utilice, sino que yo la utilice a ella.
No debemos confundir el acceso rápido a un universo de datos con lo que es información realmente útil, y mucho menos al conocimiento, y ni te plantees ni de lejos que con la IA accederás a la sabiduría. Los mejores de entre nosotros nos damos cuenta de que las cosas cambian, de que las historias no siempre son ciertas y de que el aprendizaje y el crecimiento constantes son esenciales.
Hace tiempo había gente que creía en algo porque “lo ha dicho el telediario”. Hoy se cree simplemente porque “lo he visto en TikTok” o lo ha dicho ese influencer.
Se dice del presidente Ronald Reagan que ganó elecciones formulando tres simples promesas: reducir la deuda, reducir el tamaño del gobierno y detener la expansión del comunismo. Tuvo éxito en el tercer punto, pero lo hizo muy mal en los dos primeros.
Sin embargo, me quedo con su sabia advertencia: “Confía, pero luego verifica”.

“El objetivo de la propaganda moderna ya no es transformar la opinión, sino suscitar una creencia mítica y activista.” —Jacques Ellul.
“¿Por qué los de Lepe ponen una jarra vacía en la nevera? Para los que no quieran tomar nada.” – Anónimo.

