proyectos agroalimentarios

Por José María Garrido Juango

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Tenemos muchas ideas para desarrollar, muchas necesidades que implantar, muchos proyectos que poner en marcha.

Queremos innovar, progresar, crecer… pero a la hora de llevarlo todo a la práctica, no sabemos cómo demonios hacerlo.

El día a día nos absorbe, no tenemos tiempo para nada, y cada vez que queremos abordar algo nuevo, todo se amontona y se atasca. Todo el mundo está tan liado con lo suyo que no hay forma de sentarse a planear nada y, al final, los proyectos salen mal, a destiempo, sin fiabilidad, y con unos resultados desastrosos.

Y lo más angustioso es que los clientes cada vez nos exigen más y la competencia nos pisa los talones. Esta empresa necesita crecer y desarrollar cosas nuevas, pero todos nos estamos volviendo locos.

​Nos falta tiempo.

Nos falta organización.

Y nos faltan herramientas, modelo y metodología.

 

¿Te suena todo lo anterior? A mí sí, porque yo mismo pasé por ello.

 

Lo viví hace años, cuando mi empresa agroalimentaria empezó a crecer vertiginosamente (en 3 años pasamos de 70 empleados a más de 300), nosotros nos encontrábamos en la misma situación.

Nuevos productos, más zonas de cultivo, puesta en marcha de líneas de fabricación, apertura de zonas de venta, reorganización de departamentos, dificultades de comunicación interna, implantación de modelos de mejora continua, cambio de sistemas informáticos, nuevas tecnologías, exigencias de clientes, problemas con los proveedores…

Yo era el Director de Calidad, así que me asignaron la responsabilidad de encontrar alguna forma de gestionar todo aquel follón que estaba poniendo al límite nuestra paciencia, nuestra salud… y el futuro de la empresa.

Pero no fue nada fácil.

Leía libros de forma compulsiva, asistía a seminarios, hablaba con expertos, consultaba con otros profesionales, pero por entonces no había ninguna fórmula que se adecuara bien a las características de una empresa agroalimentaria.

Puse en práctica modelos, apliqué herramientas y me basé en el elemental sistema prueba/error… en un proceso que fue puliéndose poco a poco, pero que nos llevó años.

De hecho, la gestión de proyectos estuvo en el centro de mis responsabilidades a lo largo de mis años como directivo agroalimentario y la fuimos afinando año a año, ejercicio a ejercicio, proyecto a proyecto.

A base de aciertos y de muchos, muchos errores, lo fuimos consiguiendo.

 

Dos razones por las que la gestión de proyectos agroalimentarios es esencial para tu progreso profesional y el de tu empresa.

 

#1. Es una herramienta básica para mejorar la competitividad de tu empresa

La realidad de una empresa agroalimentaria se puede resumir en dos grandes tipos de actividades.

 

a) Las estandarizadas o de mantenimiento del statu quo

Son las actividades que deben ejecutarse de manera continua, habitual, y siempre de la misma forma.

Aprovisionar materia primas, almacenarlas, fabricar el producto terminado, gestionar los pedidos, entregar al cliente, emitir facturas, realizar auditorías internas, llevar la contabilidad, seleccionar personal, controlar la calidad,  etc.

Es esencial mantener estas actividades bajo control, para asegurarnos de que los resultados son los esperados (eficacia) dentro de los costes establecidos (eficiencia).

Ese control se ejerce mediante la Gestión de Procesos, y se basan en el establecimiento de procedimientos de actuación.

 

b) Las actividades de mejora radical, innovación o ruptura

Son las actividades necesarias para mejorar, cambiar, avanzar, desarrollarse o crecer, y que significan la ruptura controlada de la situación actual, para dar paso a una realidad nueva.

Este tipo de actividades se desarrollan a través de la Gestión de Proyectos Agroalimentarios. ¡No hay otra forma seria y profesional!

Necesitas la gestión de proyectos para concretar y hacer realidad todo aquello que signifique cambio, avance, mejora significativa, progreso o innovación. No hay otro camino.

Si quieres implantar nuevas ideas de forma eficaz y eficiente, necesitas la Gestión de Proyectos

#2. Orden, distribución de la carga de trabajo, motivación de personas

Las personas de una empresa, su activo más importante, necesitan claridad, orden, sistemática, objetivos… saber a qué atenerse, al tiempo que la organización necesita cambiar e innovar.

Como hemos dicho, la pretensión de llevar adelante algo nuevo implica ejecutar acciones disruptivas, que rompen con el trabajo y la situación habitual.

La implantación de nuevas ideas sin una estructura y una metodología solvente es una de las principales causas de desorientación, sensación de carga de trabajo excesiva, confusión y desmotivación de los empleados.

La gestión de proyectos es única solución a este problema.

Si quieres hacerlo de forma ordenada y distribuyendo equitativamente las cargas de trabajo, necesitas la Gestión de Proyectos Agroalimentarios

La Gestión de Proyectos Agroalimentarios cambió mi vida profesional y la de mi empresa

En 1990 me incorporé a un proyecto agroalimentario pionero, radicalmente innovador, y que años después tuvo un éxito inapelable.

Lo iniciamos en una pequeña planta de fabricación con 20 personas. En 2001 construimos la que llegó a ser la mayor planta de producción de IV Gama de Europa. En 2007 abrimos nuestra segunda fábrica, en 2009 compramos la tercera, en 2011 construimos la cuarta, y en 2013 incorporamos la quinta, al tiempo que nuestra empresa de cultivos crecía al mismo ritmo. En 2015 éramos más de 1.500 personas, con una facturación de 60 millones de euros.

¿Te imaginas…

  1. un crecimiento de este calado sin organización o despliegue de buenas herramientas de gestión?
  2. ¿Un desarrollo tan vertiginoso realizado tan solo por un par de individuos?
  3. ¿Sin una gestión de proyectos agroalimentarios brillante, utilizada de forma eficaz por muchas personas diferentes?

 

A lo largo de esos 24 años como directivo he dirigido, gestionado o apoyado docenas de proyectos, locales o a nivel de mi multinacional; nacionales o internacionales; con mi equipo, con mis compañeros, con clientes, con instituciones o con colegas de sector.

De producto, de I+D, de productividad, de seguridad, de gestión de personas, de calidad, de nuevas instalaciones, de sistemas informáticos, de diseño y construcción de fábricas, de despliegue de procesos, de aplicación de nuevas ideas, de integración de culturas empresariales etc. etc.

Una metodología con la que aprendí 3 claves básicas:

La gestión de proyectos es una actividad que debe incorporarse al día a día de la empresa. No debe ser algo extraño, sino que debe tenerse tan presente como la compra, la fabricación o la venta.

Cuya ejecución depende de unos roles clave, y las personas que los desempeñan deben disponer del tiempo necesario y suficiente para llevarlos a cabo con fiabilidad, eficacia y eficiencia.

Se pone en práctica a través de una sistemática documentada, sencilla pero estricta, en la que cada actor debe cumplir escrupulosamente con sus responsabilidades.

 

La gestión de proyectos es una actividad tan relevante que fue transformando el funcionamiento de mi empresa y mi propia vida profesional.

 

Si quieres:

Precisión, rigor, profesionalidad, claridad, solvencia, determinación.

Resultados reales, tangibles y aplicables.​

Relevancia profesional, aportando valor a tu empresa.

Avances imprescindibles para la competitividad hechos realidad.

Crecimiento y desarrollo empresarial y profesional.

 

debes, sí o sí, incorporar la Gestión de Proyectos Agroalimentarios a tu mochila de profesional agroalimentario.

Y, si quieres empezar ahora mismo, no tienes más que pinchar en el botón de más abajo.

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