Sueños empresariales

Por José María Garrido Juango

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Hoy te voy a proponer que iniciemos un camino juntos.

Va a ser, necesariamente, un camino conceptual (desde aquí no podemos hacer prácticas) y literario (la escritura es la herramienta que utilizo en este blog).

Como no te conozco personalmente, ni he tenido la oportunidad de valorar contigo tus necesidades concretas, voy a arriesgarme a ser yo quien te proponga el recorrido a hacer, aunque lo mejor sería que fueras tú mismo quien lo definiera. Porque se trata de un camino hacia tus objetivos o, mejor todavía, hacia tus sueños empresariales.

Este blog, llamado Nuevos Tiempos, Nuevos Retos,  es la forma que tengo de expresar el sentido mi proyecto profesional, llamado Garrido Fresh Mentoring, que se dirige a ti, empresario/gerente de la pequeña/mediana empresa Agroalimentaria, y con el cual quiero comprometerme a eliminar tus dudas y tus incertidumbres, colaborando contigo en la profesionalización y movilización de tu organización, y ayudarte a obtener la máxima expresión de sus posibilidades.

En otras entradas he afirmado cosas como Yo sí te entiendo, que Solo de inversión y nuevos mercados no se vive, o te he preguntado si Gobiernas tu empresa, o te gobierna ella a ti. Creo que ha llegado el momento, pues, de cumplir con mi compromiso de aportarte soluciones.

AUTOCONOCIMIENTO

Espero que esto que te voy a plantear no te parezca demasiado filosófico o esotérico. Creo que es fundamental empezar por el principio, y el principio eres tú mismo. Debes tener claro quién eres, de qué estás hecho, y cuáles son las fuerzas que te mueven en este mundo tan complejo. Es el primer paso, básico, para iniciar este camino. Porque vamos a necesitar toda tu fuerza, toda tu energía y todo tu tesón.

Tienes que tener clara tu personalidad y principios, tus habilidades y competencias, así como tus propósitos y sueños. Y para ello debes hacer un diagnóstico de tu situación actual.

 

Persona: ¿Quién soy?

La respuesta al quién soy es el resultado de tu genética, tu origen familiar, tu educación, tu formación, tu entorno. Todo ello ha conformado unos rasgos de personalidad, aptitudes, actitudes, principios e introyectos (ideas, creencias, patrones, modos de actuar y pensar que tenemos incorporadas sin un análisis previo), que te definen como persona.

Iceberg competencias

Respóndete a las siguientes preguntas:

  • ¿Quién me creo que soy?
  • ¿Qué me importa?
  • ¿Qué me mueve?
  • ¿Qué me paraliza?
  • ¿En qué creo?
  • ¿Cómo he llegado hasta aquí?
  • ¿Cómo me ven otros?

 

Busca un lugar tranquilo, donde nadie te moleste, en el que te sientas cómodo, donde estés literalmente desconectado y sin prisas, respóndete (¡y anota!) a todo lo anterior, y a la que posiblemente es la pregunta más poderosa en este momento:

¿Qué me motiva en la vida? ¿A qué no estoy dispuesto a renunciar?

Capacidades: ¿Cómo soy?

¿En qué eres bueno? 

  • Conocimientos: ¿Qué conocimientos posees? ¿Qué conocimientos utilizas/te sirven más en tu trabajo? ¿Cuáles no estás utilizando?
  • Experiencias (la universidad de la vida): ¿Qué experiencias has vivido y puedes utilizar? ¿Qué éxitos has alcanzado? ¿De qué logros te sientes más orgulloso?
  • Habilidades: Una habilidad es algo que sabes hacer bien y que realizas con destreza. ¿Cuáles son esas hablidades que posees? ¿Cómo las utilizas en tu trabajo?
  • Competencias: Se definen las competencias como el conjunto de características intrínsecas del individuo, desarrollables, que se manifiestan a través de conductas observables (comportamientos), y que están relacionadas con un desempeño superior/exitoso en el trabajo. Así pues, ¿cuales son tus mejores competencias? ¿Con cuáles te sientes más confiado y seguro?

 

¿Qué características te definen?

  • Actitud positiva. Siendo, como eres, un empresario, nadie va a engañarte diciendo esas simplezas de que “los objetivos se consiguen simplemente queriendo muy, muy fuerte que ocurran”. Pero es cierto que, esencialmente, hay dos formas de enfrentarse a la vida: con una actitud mental positiva, o una negativa, y, normalmente, se trata de una elección personal. Afrontar la vida con una posición optimista es más agradable, más enriquecedor o, al menos, más llevadero. ¿Cómo andas de actitud positiva hacia la vida?.
  • Emociones: Una emoción es una sensación en el interior del cuerpo que me lleva a la acción. La consciencia, gestión e interpretación de nuestras emociones es un elemento esencial de nuestro autoconocimiento. Porque aunque te creas muy cerebral y analítico, no puedes evitar sentir emociones que, además son las que realmente mueven al ser humano a la acción (“No emotion, no motion”). Es un territorio en el que deberías entrar y aprender a leer.
  • Pasiones. ¿Qué te apasiona hacer? ¿A qué te dedicarías si tuvieses garantía al cien por cien de que vas a tener éxito? Normalmente hacemos mejor lo que más nos gusta, y viceversa. Aquello que más amas hacer podrá convertirse en aquello que mejor haces. ¿Cómo puedes vincular tu actividad profesional con aquello que te apasiona? ¿Cómo puedes convertir algo subjetivo como tu pasión, en actividades y tareas relacionadas con tu trabajo?
  • Hábitos. Un hábito es una respuesta o reacción automática a un estímulo. Es algo que haces de manera natural y con facilidad, sin pensarlo ni esforzarte. ¿Cuáles son tus hábitos positivos característicos? ¿Cómo puedes aprovecharlos profesionalmente? ¿Qué hábitos te perjudican? ¿Debes cambiar alguno?

No puedo cerrar este apartado sobre el análisis de tus capacidades sin pedirte que analices y le des una vuelta a lo que, para mí, son los motores del éxito empresarial: el Espíritu Emprendedor/impulso innovador (puedes ver mi forma de entenderlo aquí) , y el Liderazgo (aquí puedes ver una breve descripción del mismo).

 

¿Cómo combinar tus cualidades?

Llegados a este punto, es un buen momento para combinar todo lo anterior. Estoy hablando de que recojas con claridad tus Fortalezas personales y profesionales (dejemos las Debilidades para otro momento): con todo lo anterior analizado, no debe resultarte muy difícil.

Mi consejo es que esas Fortalezas las agrupes de acuerdo con las tres categorías siguientes:

  1. Nivel Técnico (concreto, intelectual, objetivo): Conocimientos, experiencias, capacidades intelectuales objetivas.
  2. Nivel Emocional (subjetivo): habilidades directivas, valores, sensaciones; también, lo que otros sienten y perciben de tu personalidad.
  3. Nivel Social: estructura y modos de funcionamiento que tienes con tus familiares, amigos, colaboradores, conocidos, contactos, es decir, con tus diferentes redes sociales.

 

Antes o después de todo este ejercicio habrás de haber vuelto a ese tu espacio personal, para responderte a la pregunta poderosa para este momento:

¿Qué hago bien? ¿Cuáles son mis cualidades?

 

Propósito: ¿Qué quiero?

 

Visión ¿Cuál es tu sueño como empresario?

“Visión es el arte de ver las cosas invisibles”  Jonathan Swift, escritor irlandés (1667-1745)

“Una visión sin una tarea es sólo un sueño. Una tarea sin una visión es un trabajo fatigoso. Pero cuando la tarea y la visión van de la mano, son la esperanza del mundo” Inscripción en una iglesia de Sussex, Inglaterra, hacia 1730

 

¿Tienes una visión empresarial? ¿A dónde quieres llegar con tu empresa? ¿Puedes imaginar el mundo que deseas? ¿Qué va a ocurrir en ese mundo cuando alcances el éxito rotundo? ¿Cómo sabe y huele ese éxito, qué color tiene, que sonidos genera, cuál es su textura?

“La imaginación es más importante que el conocimiento”, Albert Einstein

Tu visión es como una foto del lugar al que te diriges. El primer paso para conseguir algo es visualizarlo en tu mente con claridad, sencillez y precisión. Tener visión significa tener enfoque, y ese es un elemento esencial de la propia existencia organizativa, por definición; simplemente, debes imaginarte algo antes de poder hacer que suceda. Sin visión es imposible unificar energías o generar compromiso. Tener una visión es la única forma de tener claro hacia dónde te diriges.

Si no lo has hecho todavía:

  • Encuentra momentos relajados y de tranquilidad para diseñar tu visión. Consigue espacio y tiempo, y déjate llevar.
  • Utiliza metáforas e imágenes que describan tu visión.
  • Consigue emocionar a otros con tu visión; pide que la enriquezcan con sus ideas y aportaciones.
  • Si ya pensaste en ello alguna vez, toma tu visión actual y… ¡hazla más grande!
  • Y, muy importante: ponla por escrito; piensa que cuando la escribes pasa de cero dimensiones a dos dimensiones (¡nada menos!)

 

Misión ¿Cómo vas a conseguir tu sueño?

¿Qué huella quieres dejar? ¿Cómo quieres contribuir a este mundo? ¿Cuál es la razón de ser de tu empresa? ¿Para qué existe? ¿Cuál es el escenario en el que se debe mover? ¿Qué productos, mercados, clientes, entorno? ¿Cuáles su expresión de actividad, y cuáles sus límites? ¿Hasta dónde llega, con qué perfil?

Una vez que has definido la imagen del futuro ideal de tu negocio, debes establecer el papel de la empresa en esa visión.

No estoy hablando de filosofía, o de actividades propias de las grandes organizaciones. Tener una Misión empresarial te dará a ti y a tus colaboradores el marco adecuado para saber a qué atenerse, y es un elemento clave para poder marcar el camino que debemos emprender.

  • Proporciona significado, dirección y confianza.
  • Te facilita la toma de decisiones y el establecimiento de prioridades.
  • Te ayuda a mantenerte firme en momentos de tensión y dificultades.
  • Clarifica el mensaje que transmites a tus colaboradores; cuanto más clara esté tu Misión, más te respetarán y apoyarán.
  • Te motiva a hacerlo mejor. Crea acción en lugar de reacción. Te empuja a moverte hacia un futuro deseable.

Por último,

  • Una misión debe ser factible y mesurable
  • Debería ser entendida fácilmente por un niño de doce años.
  • Debería ser fácil de expresar de memoria.

 

Valores ¿Qué te importa, qué defiendes?

“Una persona que valora sus privilegios por encima de sus principios pronto pierde tanto los privilegios como los principios”, Dwigth Eisenhower

  • ¿Qué es importante para ti?
  • ¿Cuáles son las prioridades y principios que guían tus decisiones?
  • ¿Qué creencias y valores te diferencian de los demás?
  • ¿Por qué cualidades eres mejor conocido y valorado entre quienes te conocen?

Tus valores vienen del pasado. Tus experiencias definen lo que es importante para ti. ¿Estás dispuesto a mantener tus principios en tu actividad empresarial? ¿Eres capaz de tomar decisiones contrarias a tus estándares éticos por conseguir un cliente? ¿Qué principios van a gobernar tus relaciones con tus empleados?

Tus valores están organizados en una jerarquía. Hay algunos más importantes que otros. Eres tú quien debe decidir lo que vale la pena en función de tus prioridades, principios y criterios. Pero hace falta mucho valor y fuerza de voluntad para defender aquello que crees. Aunque si piensas en las personas que te han marcado positivamente a lo largo de tu vida, te darás cuenta de que todas ellas han tenido unos principios sólidos.

Los Valores son pilares esenciales de una organización. Son principios éticos de comportamiento que no solo suponen el respeto a la legalidad vigente y a la moral social, sino que pretenden ser los puntos de apoyo de las relaciones y comportamientos internos y externos, congruentes con la imagen de la organización en su entorno social. Son las fuerzas impulsoras que definen cómo se realiza el trabajo, marcan patrones para la toma de decisiones, suponen los límites máximos para el cumplimiento de las metas establecidas y son, en suma, los elementos que definen la Cultura empresarial.

Con ellos, en realidad, la empresa se define a sí misma, porque los valores de una organización son los valores de sus miembros, pero especialmente son los tuyos, los del empresario: tus valores definen de forma definitiva los de tu empresa.

Aclara tus valores, e intégralos con el resto de los miembros de tu organización. Les harás a todos un gran favor.

 

Con esto podemos dar por terminado el proceso de tu autoconocimiento. A partir de aquí ya estamos más preparados para pasar a la siguiente fase.

¡No me dejes solo!

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