progresar en la empresa agroalimentaria

Por José María Garrido

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Sí, ya sé lo que te ocurre.

Lo tuyo es vocacional, y esto del mundo agroalimentario te ha enganchado.

Después de haber estudiado tu carrera, varios cursos de capacitación, y quizás algún máster, te falta experiencia práctica, y cada vez que te enfrentas a un proceso de selección sales “rebotado”, bien porque tu curriculum es descartado a la primera de cambio, bien porque la entrevista no te sale bien.

Y no sabes cómo romper este círculo vicioso.

O quizás llevas ya un tiempo desempeñando una función en una Pyme, pero sientes que estás estancado/a, desarrollando un trabajo que empieza a aburrirte, entre otras cosas porque no ves que sea suficientemente reconocido.

Quieres progresar, quieres desarrollarte, quieres llegar a ser ese profesional agroalimentario altamente valorado con el que sueñas, pero no sabes por dónde empezar ni qué hacer para encaminarte hacia ello.

Y, ¿sabes qué te digo? Que es una cuestión de mentalidad y de enfoque tuyo, no le eches la culpa a nada ni a nadie más.

Pero, tranquilo, no te voy a sermonear con ese rollo de la-actitud-positiva-que-todo-lo-puede. Pero debo decirte que hoy tienes docenas y docenas de oportunidades en nuestro sector que están esperándote. Tanto si todavía no has trabajado en serio en una empresa, como si ya estás en una y no progresas. Y si no las aprovechas es, exclusivamente, porque no lo estás haciendo bien.

Así que… ¡vas a tener que hacer tus deberes!

Pues bien: en este artículo te voy a dar las pautas principales que debes seguir, basándome en dos elementos de apoyo:

  1. La realidad actual de las empresas del sector, y
  2. mi propia experiencia personal.

¿Te apetece? ¡Pues vamos allá!

 

1. Cómo es el sector agroalimentario español

Mira la siguiente imagen.

 

Sí, en nuestro sector hay 29.000 empresas, y el 98,6% son Pymes (< 500 trabajadores).

Primera idea a tener muy clara: Si quieres trabajar en el sector agroalimentario vas a tener que hacerlo en una Pyme, muy probablemente de origen familiar.

Y, ¿quieres saber cómo son los dirigentes de esas empresas? Pues vete de inmediato a leer este artículo del blog, y luego vuelves aquí.

Nuestros empresarios agroalimentarios, a los que hay que poner un monumento, han hecho muuuuuuchas cosas bien en los últimos años:

  1. Han realizado importantísimas inversiones en maquinaria e infraestructuras. ¡Se acabaron las cuevas donde se fabricaban alimentos hace tan sólo 20 años!
  2. Han apostado decididamente por la calidad y la seguridad alimentaria de sus productos: saben que son aspectos no negocibles.
  3. Han dado un salto enorme a la exportación y a la internacionalización de sus negocios: muchos de ellos facturan más con lo que venden fuera de España que en el mercado interior.
  4. Los productos son muy reconocidos, los clientes están contentos y les piden más.
  5. Están vendiendo, están creciendo, y su salud comercial es muy buena.

Pero, al mismo tiempo, las empresas agroalimentarias tienen muchas carencias, tienen muchas necesidades:

  1. Aunque tienen Valores importantes que deben ser mantenidos, necesitan un cambio profundo de cultura interna.
  2. Deben profesionalizar la gestión interna:
    1. Desarrollando la visión y el análisis estratégico.
    2. Racionalizando su organización.
    3. Incorporando herramientas de gestión.
    4. Incrementando la calidad del liderazgo, la delegación y el trabajo en equipo.
    5. Aumentando la captación de valor de sus empleados.
    6. Estableciendo sistemas de comunicación interna.
    7. Desarrollando, en fin, todas sus fortalezas para poder aprovechar mejor sus oportunidades.

 

Es decir, si miramos el Flujo Esencial de Acción Empresarial, las Pymes agroalimentarias españolas han hecho muy bien los deberes en la parte alta del esquema, pero tienen los pies de barro en lo referente a Gestión Interna, Cultura y Gestión de Personas.

Y voy a dejar fuera de este post la tan necesaria adaptación a la 4ª Revolución Industrial, que ya está aquí.

 

2. Cambia tu enfoque: tú estás para solucionar problemas

Por un lado estás tú.

Durante toda tu vida has ido acumulando conocimientos, experiencias, habilidades y fortalezas. Son las capacidades que acumulas en tu mochila, como consecuencia de tu bagaje personal, educacional y profesional.

Además, tienes tus intereses, tus aspiraciones y tus ganas de progresar profesionalmente.

Antes de empezar a hacer nada, debes tener todo lo anterior muy, muy claro. Porque, como veremos un poco más adelante, con ese conocimiento de ti mismo tendrás que ser capaz de crear tu mensaje único de comunicación.

Por cierto, ¿tienes claro quién eres, de qué estás hecho y cuáles son esas capacidades? Si no es así, aquí tienes una herramienta para que puedas hacer ese ejercicio de autoconocimiento.

 

Por otro lado está la empresa a la que aspiras. Una empresa con problemas, desafíos, proyectos y objetivos.

Pues bien: si quieres acceder y luego progresar en el sector agroalimentario, tienes que ver la forma de, en base a tus capacidades, conocimientos y experiencias, solucionar esos problemas que tiene la empresa.

La empresa que te contrate es tu CLIENTE: tu progreso profesional depende de en qué medida seas capaz de solucionar sus problemas, desafíos y retos.

A la empresa le da igual que tú quieras aprender, que tú quieras progresar, o a lo que tú aspires.

La empresa  es TU CLIENTE, y quiere que le aportes valor solucionando SUS problemas, afrontando SUS desafíos, y haciéndole alcanzar SUS objetivos.

compromiso

 

3. Oferta de empleo: Ahí tienes descrito uno de sus problemas.

Grábatelo con fuego:

Una oferta de empleo es la manifestación de un problema que la empresa quiere resolver.

A partir de ahí, todo el proceso tiene que tener un sólo objetivo: Ser percibido como el profesional más adecuado para solucionar ese problema.

Una selección es un proceso de comunicación, y tú eres la mejor herramienta de comunicación que tienes. Por eso, en base a tu autoconocimiento y al contenido de la oferta, debes crear tu mensaje único de comunicación, que se plasmará en las diferentes fases del proceso.

3.1. Curriculum: tu mensaje de comunicación por escrito

¿Qué características debe tener tu CV?

  1. Es tu tarjeta de presentación.
  2. Ofrece tu primera imagen.
  3. Es una herramienta de marketing
    • Mensaje claro
    • Mensaje positivo (tus puntos fuertes)
    • Mensaje ameno (breve, atractivo y legible)
  4. Debe fomentar preguntas que nos interesa contestar.

Tu CV debe diferenciarte del resto.

Y, ¿cuáles son los factores críticos de éxito de un CV?

  1. Adecuarlo a la oferta a la que va destinada. Así que… ¡olvídate de tener UN ÚNICO CV para todo! Cada CV debe ser distinto y personalizado para la oferta en cuestión.
  2. Resaltar aquello que nos interesa para captar el interés del interlocutor.

Y, ¿qué es lo que más le interesa a tu interlocutor?

Efectivamente: que vea inmediatamente en tu CV que tú eres el adecuado para resolver SU problema.

Ponte en sus zapatos: ¿qué objetivos tiene, qué quiere resolver?

 

¿Sabes cuánto tiempo dedica de media un departamento de selección a cada CV? ¡15 segundos!

Es decir, tu CV debe decirlo TODO en 15 segundos. ¿Cómo?

  • Breve. un A4 por ambas caras.
  • Personalizado, resaltando tus datos positivos y tu fortalezas.
  • Logros y hechos que “hablen por ti”.
  • De estilo cuidado: evitando errores de ortografía, estructurado y con frases cortas.
  • Atractivo y de fácil lectura.
  • Claro y conciso, evitando tecnicismos.
  • Somételo a lectura crítica por terceros.

Y, eso sí: después de tus datos personales  de contacto (nombre y apellidos, fecha de nacimiento, domicilio, teléfono e email de contacto):

describe brevemente, en unos pocos párrafos, por qué tú con tus capacidades puedes aportar auténtico valor al puesto que se pretende.

Y ante la duda sobre si poner algo concreto o no, recuerda: LO QUE NO SUMA, RESTA.

3.2. Entrevista de selección

Lo primero que debes tener presente es que una entrevista de selección NO es un juicio.

Debes cambiar de enfoque:  se trata de mantener una conversación entre profesionales, y por tanto tienes una gran oportunidad, por un lado, para conoceros mutuamente y, por otro, de impactar e influir en tu interlocutor.

Eso sí, sea el tipo de entrevista que sea, debes conseguir ser percibido como un auténtico mirlo blanco, con unas condiciones muy adecuadas (si no ideales) para el puesto en cuestión.

Porque, ¿qué sabe y qué quiere averiguar cada actor de una entrevista?

 

preguntas entrevista

¿Ves cómo es una gran oportunidad para ti?

Sus preguntas principales van a ser:

  1. Hábleme de usted.
  2. Hábleme de su trayectoria.
  3. Hábleme de su experiencia.
  4. ¿Por qué debo contratarle?

Todo lo que él quiere saber de ti, tú ya lo sabes. Y además, sabes lo que está buscando, lo que necesita. ¡Aprovéchalo!

 

En resumen:

  1. Averígualo todo sobre la empresa y sobre el puesto.
  2. Ponte en el lugar del entrevistador.
  3. ¡Y enamóralo con tus cualidades y competencias!

4. Y una vez dentro de la empresa, ¿qué debo hacer para progresar?

Pues estamos en las mismas.

Tu empresa y tu gerente tienen muchas carencias, tienen muchas necesidades.

Y tampoco sois tantos con una cierta cualificación y capacidad como para que no haya posibilidades serias de que tu aportación de valor aumente.

De que empieces a hacer cosas que impacten directamente en el mejor funcionamiento y competitividad de tu organización.

De que demuestres el calado de profesional del que estás hecho.

Tienes que trascender del trabajo y la responsabilidad que tienes asignada, mirar a la organización globalmente, y empezar a actuar de manera proactiva.

Mira, yo empecé siendo responsable de Calidad en una empresa de menos de 20 empleados. 24 años después era el Director de Calidad, Seguridad Laboral y Responsabilidad Social, Director de I+D, y Director de Organización y Desarrollo de Personas-RRHH, todo al mismo tiempo, en una empresa que tenía 5 plantas de fabricación y 1.500 empleados. ¿Crees que lo logré limitándome a sacar certificados y manteniéndome «encerrado en mi territorio»?

 

¿Hay problemas para llevar adelante los proyectos que se plantean? Pues empieza por aprender Gestión de Proyectos, y aplícalo en tu empresa.

¿Hay problemas de relaciones entre departamentos, de coordinación entre ellos? Fórmate en Gestión de Procesos y empieza a actuar.

¿Los mandos intermedios no son capaces de gestionar personas? Convence a tu jefe de que debe establecerse una Visión atractiva y retadora que se comunique a todo el mundo, y empieza a formarte en Liderazgo para transmitir tus enseñanzas al resto de tus compañeros.

 

Yo no puedo decirte cuáles en concreto son las necesidades más acuciantes de tu propia empresa, pero sí que puedo indicarte cuáles son las más habituales, en qué línea se pueden empezar a diseñar las soluciones, y qué competencias debes desarrollar para convertirte en un profesional de alto valor.

¿Quieres saberlo? Pues pincha en el botón de aquí abajo, y empezaré a contártelo con todo detalle en una Masterclass en vídeo totalmente GRATUITA.

 

5. ¿Y si por la razón que sea tengo que salir de mi empresa?

Pues que el mundo no se hunde con ello.

Porque esto va a ser cada vez más frecuente: a lo largo de tu vida laboral vas a tener, de media, 7 ocupaciones distintas.

Así que debes enfocarlo de esta forma: lo importante ERES TÚ, tu experiencia acumulada, tus aprendizajes, tu conocimiento, tus habilidades y tus competencias.

Que seguirán contigo vayas a donde vayas.

Y que darán la marca exacta del nivel de profesional que eres.

¡Y a por el siguiente reto!

Acerca de José María Garrido


José María Garrido es el fundador de Fresh Mentoring y tiene como objetivo aportar todo lo que esté en su mano para el desarrollo de nuestro sector agroalimentario y, por lo tanto, de sus empresas. Para ello aplica su conocimiento y experiencia de 24 años como directivo en ayudar a sus empresarios y profesionales con conceptos y herramientas de organización y gestión que aumenten su valor y mejoren sus vidas.

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