Por José María Garrido Juango | Profesional agroalimentario  | 4 comment  16 16+00:00 octubre 16+00:00 2015


Carta abierta a un/a profesional desorientado/a (II)   De entrada, te pido disculpas por haber llamado “Arcadia Feliz” a tu lugar de trabajo en los buenos tiempos. Hay que reconocer que es una auténtica suerte acudir a trabajar cada día con una sonrisa, y que consideraras que tus 12 primeros años en la empresa habían

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Por José María Garrido Juango | Profesional agroalimentario  | 0 comment  12 12+00:00 octubre 12+00:00 2015


Carta abierta a un/a profesional desorientado/a (I)   Parece que fue ayer… pero ya han pasado unos cuantos años. Estudiaste vocacionalmente aquello que te gustaba, y tu sueño trabajar en una Empresa Agroalimentaria. Habías sacado buenas notas en la carrera, y tus padres te decían que, a pesar de “cómo está la cosa”, una persona

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Por José María Garrido Juango | Agroalimentación  | 0 comment  4 04+00:00 octubre 04+00:00 2015


Una de las actividades más importantes del antiguo Laboratorio del Ebro, antecesor del actual CNTA, era el asesoramiento técnico a las empresas asociadas. En una ocasión, siendo yo becario del centro, la directora me asignó como acompañante de un técnico cualificado para realizar la curva de penetración de calor de un autoclave en una empresa

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Por José María Garrido Juango | Profesional agroalimentario  | 2 comment  2 02+00:00 octubre 02+00:00 2015


Allá por finales de los años 90, cuando ya llevaba unos 10 años como Director de Calidad de una industria Agroalimentaria, empecé a plantear a mis propios colegas de profesión la idea de que el destino perfecto de nuestro puesto en la empresa debería ser su desaparición. A pesar de la legítima protesta de todos ellos ante tal

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Por José María Garrido Juango | Muy personal  | 0 comment  29 29+00:00 septiembre 29+00:00 2015


Un poco de Storytelling   De pequeño quería ser biólogo… y tocar la batería. Mi tío-cura (el que me puso su mismo nombre), y largas sesiones de interpretación, golpeando con unos bolígrafos sobre la mesa en la tienda de mi padre (¡qué buenos Los Pekenikes!), conformaron esa identidad en mí. Después de muchos años estudiando

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