corazon empresa agroalimentaria

Por José María Garrido Juango

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Te lo voy a decir desde el principio: SÍ, es posible gestionar tu empresa agroalimentaria de una forma diferente.

Pero voy a empezar con una pregunta:

¿Eres un empresario agroalimentario que ya ha asumido o está a punto de asumir la responsabilidad de llevar adelante la empresa de su padre/madre?

Suelo hablar con frecuencia con personas como tú.

Profesionales jóvenes, bien formados, con carrera universitaria, algún máster, y con conocimientos en idiomas y experiencias en el extranjero.

Nada que ver, desde luego, con el bagaje educativo de tus predecesores, y también con intenciones muy diferentes en cuanto al enfoque de vida y a los espacios que deben ocupar en ella el trabajo y los asuntos personales.

Has conocido y mamado en casa una cultura de dedicación absoluta al proyecto empresarial, con unos valores de trabajo, empeño y esfuerzo que, realmente, han sido esenciales para que esa empresa llegara a ser lo que hoy es.

Pero, al mismo tiempo, tienes muy claro que es necesario separar lo profesional de lo personal, con tiempo suficiente para disfrutar de la vida, de tus aficiones, o de tu pareja/familia.

Eres ingeniero agrónomo o licenciado en ADE o similar, y cuando ves cómo se están haciendo las cosas en la empresa eres consciente de que hay mucho que cambiar, mucho que profesionalizar.

Pero no sabes muy bien cómo hacerlo…

 

En la carrera o en el máster aprendiste muchos conceptos teóricos, pero no te dijeron cómo se ejecuta un cambio de ese calado con esas personas que llevan tantos años trabajando al estilo de tu padre/madre.

Te sientes inseguro; no sabes si lo que estás haciendo es lo correcto. La relación con tu padre/madre no es buena: tenéis ideas muy diferentes sobre cómo llevar el negocio, y eso te genera todavía más dudas.

Te sientes solo, sin un apoyo con quien compartir tus ideas, y con gran incertidumbre sobre tus capacidades para conseguir la empresa de tus sueños.

Cuando hablo con personas como tú, la respuesta a mi pregunta «¿qué es lo que quieres conseguir?» suele ser siempre más o menos la misma:

«Quiero ser capaz de gestionar esta empresa, pero no vivir como mi padre»

Porque…

¿Se puede tener éxito sin tener que estar encadenado a la empresa?

¿Se puede cambiar un modelo de gestión que exige trabajar de sol a sol, acudir a la oficina de lunes a domingo, o no disfrutar de unas vacaciones?

Tal y como has conocido las cosas desde pequeño, ¿es posible trabajar y vivir, y no vivir para trabajar?

En algunas ocasiones has pensado en tirar la toalla, en dejarlo todo y buscarte un trabajo regulado, en otro sitio. Tienes un buen curriculum, y crees que no sería tan difícil encontrar un puesto que te permitiera vivir dignamente sin ese montón de preocupaciones que tienes enfrente tuya.

Tienes muy claro que disfrutar de tu vida personal es muy importante para ti, pero al mismo tiempo tienes en tus manos una oportunidad única de desarrollar ese proyecto empresarial que tanto amas, y sientes que tienes las condiciones adecuadas para hacerlo.

¿Es eso posible?

¡Por supuesto que sí!

Aquí te voy a dar algunas claves sobre QUÉ puedes hacer.

Desde ahora te aviso que esta es una entrada larga (lo que se llama un megapost en el mundo 2.0), pero supongo que estarás conmigo en que el reto que tienes por delante no se soluciona con un par de recetas mágicas. Y yo no voy a escatimar esfuerzos en darte lo mejor que llevo dentro.

¡Vamos a ello!

 

¿Cómo es hoy mi empresa agroalimentaria?

 

Vamos a ponernos en situación.

Todo comenzó con una idea. Tu abuelo/a o tu padre/madre tenía conocimientos en una materia relacionada con el mundo agroalimentario (comercialización de frutas/hortalizas, el cómo conservarlas, la receta para cocinar unos buñuelos buenísimos, …). Y con ese conocimiento tuvo esa idea que marcaría una innovación en la manera de poner en el mercado un nuevo producto con unas características de calidad determinada y a un precio que alguien estaba dispuesto a pagar.

 

Conocimiento ⇒ Idea (innovación) ⇒ Empresa

Tu abuelo/a o tu padre/madre había puesto en marcha una nueva empresa agroalimentaria, y, sin ser muy consciente de ello… ¡se había convertido en empresario!

Para que todo funcionara, el empresario sabía que debía hacer, esencialmente, tres cosas:

  1. comprar,
  2. transformar, y
  3. vender.

 

proceso empresarial basico
Proceso empresarial básico

 

A medida que la empresa agroalimentaria iba creciendo se hacía necesario la incorporación de nuevas actividades de apoyo a este proceso básico, y se fueron creando los departamentos indirectos:

 

    Administración
    Mantenimiento
    Calidad
    … ¿I+D?
    … ¿Marketing?

A partir de aquí, la batalla diaria y continua se centró siempre en:

  1. Conseguir nuevos clientes.
  2. Cumplir con sus exigencias.
  3. Reducir los costes para mejorar el margen.
  4. Defenderse de la competencia.

Efectivamente, estamos hablando del proceso clave de tu organización y de los procesos de apoyo necesarios para el mantenimiento de dicho proceso clave. El desarrollo y control de estos procesos es esencial, y a eso se dedican todas las empresas agroalimentarias. Absolutamente todas, con mayor o menor profesionalidad, con mayor o menor éxito.

Y eso mismo tienes que seguir haciendo tú, por supuesto.

Pero siento decirte que no es suficiente. Es esencial, pero no es en absoluto suficiente.

Sí, tienes el músculo… pero te falta el corazón de tu empresa agroalimentaria 

'Para manejarte a ti, usa la cabeza; para manejar a otros, usa el corazón'. Eleanor Roosevelt Clic para tuitear

 

Porque los cimientos sobre los que se levanta ese proyecto empresarial están por construir.

Tú y tus colaboradores os sentiréis perdidos sin un faro que indique la orientación en los momentos de dificultad, y la brújula que os marque el camino.

Con un músculo que no se puede sustentar sin un esqueleto adecuado y bien perfilado.

Un proyecto empresarial con un motor único, que ha sido tu antecesor y ahora eres tú, con las consiguientes dificultades para mantener el sistema circulatorio que alimente todas y cada una de las partes que componen esa organización. Y con serio riesgo de que ese motor, un buen día, gripe (Gripar: «Quedar fuertemente adheridas dos piezas de un motor que se deslizan una sobre otra de manera que se detiene o interrumpe el deslizamiento»).

 

Los Principios… o sea, los cimientos

 

 La Misión (la razón de ser)

'Tu propósito en la vida es encontrar tu misión y dedicarte a ella en cuerpo y alma' G. Buddha Clic para tuitear

La misión expresa la manera en la que tu empresa quiere cambiar el mundo en el que actúa. Se trata de una fuente de inspiración que guía las acciones de todos en la organización y os une en un foco común.

La misión de tu empresa agroalimentaria debe reflejar la razón de ser de su existencia, cuál es su objetivo último, para qué existe. Ayudará a todos tus empleados a entender la contribución que hacen a la sociedad: su PROPÓSITO.

¿Saben tus empleados cuál es el propósito de la empresa y cómo debería influir en todo lo que hacen y en cómo  lo hacen?

La misión debe ser inspiradora también para tus clientes. ¿Están los clientes orgullosos de consumir tus productos?

MISIÓN: No estamos definidos por lo que hacemos, sino por el para qué lo hacemos. Clic para tuitear

El dinero debería ser para ti el subproducto de la excelencia. Una empresa que sólo busca hacer dinero es una empresa triste .

Piénsalo bien: ¿quieres tener una empresa agroalimentaria triste y aburrida, o quieres una empresa alegre, vital… al tiempo que efectiva y rentable?

Una misión clara te hará distinto. Por eso las empresas con una misión definida atraen más talento, que está más motivado y comprometido. Las personas no se mueven sólo por dinero, sino que buscan hacer algo grande.

No debes confundir la misión con los objetivos. La misión es el propósito: refleja el alma de la compañía. Los objetivos cambian, la misión no.

No se trata tampoco sólo de describir lo que haces.

¿Quieres un tip bueno? Empieza describiendo lo que haces… y luego pregunta secuencialmente por qué eso es importante hasta 5 veces (why-1, why-2, why-3, why-4, why-5), hasta que aparezca el propósito principal de la organización.

Pregúntate:

¿Qué se perdería si la empresa dejase de existir?

¿Por qué merece la pena que esta empresa exista?

Si no existiera, ¿habría que crearla?

 

 Visión (el faro)

'Visión es el arte de ver las cosas invisibles' Jonathan Swift (1667-1745) Clic para tuitear

La visión expresa en qué queremos convertirnos, qué queremos lograr. La visión es tu destino.

No confundas la misión (por qué existimos) ni la visión (en qué queremos convertirnos) con las capacidades (en qué somos buenos). Son temas totalmente diferentes. Las capacidades puedes cambiarlas, adquirir otras nuevas, pero la misión y la visión son irrenunciables.

Ten sueños pequeños y tendrás resultados pequeños. Ten sueños grandes y tendrás grandes éxitos.

Para que sea inspiradora, la visión ha de ser ambiciosa, un reto de suficiente entidad que estimule y unifique a toda una organización para conseguir un fin. Para que sea efectiva, debe ser concreta, visualizable, real.

La visión ha de ser audaz, difícil, un verdadero reto. Inicialmente suele parecer absurda a los empleados; para que éstos crean en ella han de ver una absoluta determinación del líder en conseguirla. Porque la clave no está en el reto, sino en el compromiso por alcanzarlo.

VISIÓN: A lo único que debes temer es al miedo en sí mismo. Clic para tuitear

La misión nunca se alcanza de manera completa; la visión sí.

Te contaré algo sobre mí. A principios de los años 90 en mi empresa nos propusimos «Que en España se vendieran muchas ensaladas troceadas listas para el consumo». En 2001 nos incorporamos a la empresa europea líder en estos productos. Hoy en día, 7 de cada 10 hogares españoles consumen una ensalada de IV Gama al menos una vez al año. En este caso… ¡visión cumplida!

Una vez se ha conseguido, se elegirá una visión nueva y más ambiciosa.

Un verdadero empresario tiene que tener imaginación, ver visiones y soñar. Todo tu conocimiento es sobre el pasado, pero tus decisiones son sobre el futuro. Con tu visión puedes abrir nuevos caminos, en lugar de seguir los ya conocidos por los competidores.

Imagina tu empresa agroalimentaria dentro de ¿20, 30 años?

  • ¿Cómo es?
  • ¿Qué habéis conseguido?
  • ¿Qué dice la prensa más renombrada del mundo sobre vosotros?

Visualiza el final, el logro… ¡¡y dirígete hacia él!!

 

 Valores (más cimientos)

VALORES 'Los clientes además de entender tu historia, quieren ser parte de ella' R. Fabricant Clic para tuitear

Los valores son aquello en lo que creemos y con arreglo a lo cual nos comportamos. No se crean en una reunión de estrategia, pues ya están en la organización; la clave es descubrirlos, expresarlos y vivirlos.

Nuestros valores personales guían nuestras acciones, e igualmente ha de suceder en la empresa. Si tu empresa agroalimentaria no tiene unos valores comunes y claros (explícitos, escritos, comunicados), cada uno reaccionará a los acontecimientos de acuerdo con sus propias opiniones, generando constantes incoherencias.

Los valores refuerzan la misión de la empresa, debiendo ser coherentes y estar alineados con ésta.

Los clientes objetivo serán los que se identifiquen con nuestros valores, porque también serán los suyos. Si el mercado al que te diriges es incompatible con tus valores, no debes cambiar éstos, sino cambiar de mercado. Y si no te gustan los valores que hay hoy en tu empresa, empieza a trabajar para cambiarlos, porque te llevará mucho tiempo.

Si los valores están claros, son una magnífica guía para cualquier miembro de la empresa cuando deba tomar decisiones difíciles.

No todo el mundo encajará con los valores de tu empresa ni los compartirá. Los valores te van a servir para determinar qué personas deben estar dentro y cuáles no.

'Las personas no nos quieren por lo que somos, sino por lo que les hacemos sentir' Irwin Federman Clic para tuitear

¿Cómo detectar los valores de tu organización?

¡Otro tip 😉 !Imagina que te piden que recrees los atributos de tu empresa en otro planeta, pero sólo tienes sitio en la nave para 5 personas. ¿A quién enviarías? A las personas que entienden y viven mejor tus valores centrales, que representan mejor el código genético de la organización.

 

RESUMIENDO: la determinación clara y explícita de la Misión, la Visión y los Valores de tu organización es el primer paso para iniciar el camino del mañana en tu empresa.

 

 El Equipo de Dirección

La razón principal por la que tu padre/madre ha vivido siempre encadenado a la empresa es que siempre se ha tenido que ocupar personalmente de todo. Como mucho, fue contratando responsables de departamento para que se ocuparan del trabajo operativo más básico, pero nunca ha contado con auténticos directivos, y mucho menos se le ocurrió configurar un Equipo de Dirección.

Si quieres cambiar ese sistema de vida, si no lo quieres para ti, debes actuar en este asunto de inmediato. Y para ello debes tener en cuenta que debes:

  1. Aprender a delegar, y responsabilizarles de la dirección de las diferentes áreas operativas.
  2. Desarrollar su capacidad de liderazgo, su visión estratégica y su visión global.
  3. Constituir y poner en marcha el Comité de Dirección.

Lo más habitual en las empresas agroalimentarias es que, a lo sumo, haya unos responsables de departamento, pero eso no te ayuda lo suficiente: en absoluto. Tener un equipo es mucho más que unos empleados más o menos cualificados que te llevan la fábrica, compran o venden. Tienes que emprender el camino de hacerles evolucionar de jefes de departamento a directivos.

 

 

 Estrategia (la brújula)

No son las especies más fuertes las que sobreviven, sino las que mejor responden al cambio-Darwin Clic para tuitear

Si preguntas a varios jóvenes qué quieren conseguir cuando tengan 40 años, la mayoría te dirá lo que quieren tener. Pocos responderán el tipo de persona que quieren ser. Estos segundos son los que tienen una idea clara de adónde van. Lo mismo sucede con muchas empresas, que piensan sólo en términos de dinero y no saben dónde van. No tienen una estrategia.

Tener estrategia no es hacer correctamente las cosas, sino que consiste en hacer las cosas correctas para dar un producto y servicio diferencial y a la vez rentable para la empresa.

Una buena estrategia consiste en decidir qué es lo que NO vas a hacer. Exige que tomes decisiones difíciles y seas consistente con esas decisiones.

Has de entender cuál es el terreno de juego que marca el entorno competitivo de tu sector y visualizar, en función de tus capacidades, en qué posición del campo tienes más oportunidades de ser un jugador sobresaliente. Cuanto más específico sea el terreno que elijas, menos se cansarán tus jugadores, y más podrás dominarlo.

Pero tampoco olvides que en el entorno actual el terreno competitivo no es estático, pues está moviéndose constantemente… generando oportunidades para quien sepa entender el juego, visualizar el terreno, saber hacia dónde se mueve y cuál es su posición óptima en él.

El juego consiste en servir a tus clientes de manera diferencial, creando al mismo tiempo valor para ellos y para tu empresa agroalimentaria.

Hay muchas empresas que no saben el terreno en el que compiten y van cambiando de manera constante de un campo a otro, sin dominar ninguno, agotando con ello a su equipo. Una estrategia clara ayudará a que todos en la empresa se muevan de manera consistente y sostenida en la misma dirección, así como a la toma de decisiones a todos los niveles de la organización.

A la hora de enfrentarte a la definición de la estrategia, ten en cuenta lo siguiente:

    Reducir los costes NO es estratégico. ¡Es una obligación!… de toda empresa, y por eso no es diferencial.
    Piensa en la diferencia entre lo que eres actualmente y lo que quieres ser. Y empieza a reducir esa diferencia hoy mismo.
    Tu estrategia debe ser sencilla, pudiéndose resumir en una frase clara y memorable.
    Analiza el entorno competitivo. Diagnostica dónde yace tu oportunidad.
    Detecta en qué sois realmente buenos y diferenciales.
    Entiende la cadena de valor de tu sector.
    Define en qué negocio estás.
    Decide quién es tu cliente objetivo.

 

 Modelo de Negocio (el esqueleto)

'Para cambiar algo construye un nuevo modelo que haga obsoleto al actual' R. Buckminster Clic para tuitear

Mientras que la estrategia consiste en decidir cómo se quiere competir, en qué terreno de juego y a qué clientes vas a servir, el modelo de negocio define qué actividades concretas se realizan y cómo se realizan para hacer efectiva esa estrategia y, a la vez, ganar el máximo dinero posible.

Un modelo de negocio describe cómo una organización

  • crea valor (innovación + propuesta de valor),
  • entrega valor (proceso clave), y
  • captura valor (beneficio).

Un gran modelo de negocio ayuda a tu compañía a crear una posición competitiva superior y sostenible, permitiendo redefinir la rentabilidad que es posible obtener dentro de un sector. Debe integrar en él la estrategia, los valores y la cultura. Define cómo se sirve a los clientes, haciendo qué tipo de actividades y con qué tipo de personas y recursos.

Un buen modelo de negocio está formado por elementos que se influyen y se refuerzan mutuamente, logrando solucionar un problema del cliente de una manera más eficiente y rentable.

Cada elemento debe complementar a los otros para crear una propuesta de valor coherente y difícil de copiar.

La construcción de un modelo de negocio exitoso es una maratón. Tendrás que experimentar y fallar, pues el fallo es necesario para aprender y alcanzar el éxito. El mayor error es no cometer errores. Tu objetivo es desarrollar una empresa mejor, para lo que deberás explorar y testar nuevas ideas y conceptos, añadiendo y retirando elementos del modelo hasta que encajen y des con la fórmula.

Los elementos esenciales de un modelo de negocio son:

  1. La propuesta de valor.
  2. Los recursos clave (incluyendo los socios/proveedores clave)
  3. La cadena de actividades.
  4. La fórmula de beneficios (fuentes de ingresos y estructura de costes)
  5. El marketing y las relaciones con los clientes
  6. Los sistemas de control.

 Liderazgo (el motor)

Es terrible mirar detrás de tu hombro si intentas liderar y que ahí no haya nadie-F.D. Roosevelt Clic para tuitear

El liderazgo efectivo es el rasgo más importante que debéis trabajar y aplicar tú y tu equipo de dirección.

Los verdaderos líderes alinean a su equipo alrededor de una misión y unos valores comunes, y les dan los medios para que sean ellos quienes lideren. La mejor manera de motivarles es darles un motivo ilusionante.

Un líder empresarial está para ayudar a sus colaboradores a ser mejores y a que su trabajo resulte más fácil. Su misión es proveerles de las herramientas para que puedan dar lo mejor de ellos mismos. De hecho, un líder está detrás, facilitando las cosas.

Tu trabajo como líder no es decir a la gente cómo debe hacer las cosas, sino indicarles qué es lo que hay que hacer… y dejar que te sorprendan con tu trabajo. Evita entrometerte en sus responsabilidades, o sufrirás la «delegación hacia arriba». Los líderes tienen que dar a sus colaboradores propósito y objetivo, facilitarles los medios y los datos para que ejecuten, removerles las barreras y dejar que ellos sean quienes dirijan sus propias acciones. ¡Este es el gran principio de la Delegación Efectiva!

Tu trabajo es entusiasmar a tu equipo con la visión, porque el entusiasmo es el secreto del éxito de una organización.

Si eres un gran líder asumirás más culpa de la que mereces y menos mérito del que te corresponde.

Te aseguro que es impresionante lo que una persona puede conseguir si no busca el mérito para él.

Como líder tienes que ser un modelo con tus acciones: las acciones hablan más alto que las palabras. La mejor manera de enseñar es dando ejemplo. Eres un líder si tus acciones inspiran a tu equipo a soñar más alto, a aprender más, a hacer más y a ser más.

Como líder debes marcar el ritmo. La velocidad del jefe define la velocidad del equipo.

El líder debe esperar de ellos que sean mejores de lo que son, ayudándoles a crecer. Si tratas a tu colaborador como es, seguirá siendo así; si le tratas como puede y debería ser, se convertirá en lo que puede y debería ser.

Un buen líder empresarial tiene los siguientes rasgos:

  1. Valiente.
  2. Ambicioso.
  3. Mentalidad ganadora.
  4. Humilde.
  5. Confiable.
  6. Orientado al servicio.
  7. Prudente.
lider empresarial
Rasgos de un buen líder empresarial

 

 

 

 Cultura (el sistema circulatorio)

Los grandes espíritus siempre han encontrado oposición violenta de las mentes mediocres-Einstein Clic para tuitear

Lo que crea tu cultura es la gente que contratas, las tareas que les encomiendas y las reglas que estableces.

Una vez definida la propuesta de valor que tienes y la clase de clientes a la que te diriges, piensa en qué tipo de empleados necesitas para dar el producto y el servicio que tus clientes necesitan.

Busca crear una cultura de cooperación en relación al atributo en el que quieres competir de manera diferencial. No permitas egos, pues nadie está por encima al hacer las cosas que hay que hacer. No permitas que la gente se ponga medallas. Crea un ambiente de trabajo en equipo y de reconocimiento a los equipos.

Debes animar a que haya risas en el trabajo, facilitarlo, porque la risa es la distancia más corta entre dos personas. La risa une a tu equipo. Si quieres tener una empresa transformadora, debes tener una empresa divertida  .

La meta es importante, pero es el viaje lo que importa. Disfruta con tu equipo de tu viaje.

Las organizaciones son sistemas: todo está conectado con todo lo demás. Por esa razón, para tener éxito el alineamiento es crucial.

El alineamiento de tu estrategia y tu modelo de negocio depende de la cultura que se genera, y  es la clave para generar crecimiento rentable.

Es decir, tenemos aquí el reto de la definición e implantación de:

    El modelo de organización.
    El sistema de comunicación interna.
    La gestión de personas: elección, capacidades, desarrollo, remuneración.

 

 

Y, por supuesto… ¡Acción!

'Sin acción, la visión es sólo otra forma de alucinación' Thomas Edison Clic para tuitear

vision-accion

 

Una vez diseñada la estrategia, definido el modelo de negocio, elegidas las personas y comunicados los retos, has de conseguir que la organización abrace esa estrategia y sea capaz de generar el cambio.

Esto es lo más difícil, y en lo que fallan la mayoría de las empresas.

Todo cambio provoca resistencias. Es difícil abandonar lo familiar, pues estamos cómodos ahí, ya que han pasado años construyendo unas determinadas formas de gestionar y desarrollando hábitos concretos. Pero el cambio es crítico, porque si sigues haciendo lo que se ha hecho siempre en esa empresa no habrá muchas posibilidades de futuro. La tendencia a volver a lo anterior es fortísima.

Surgirán dificultades constantemente, pero has de cambiar tu forma de pensar y ver esas dificultades como retos, como fascinantes y jugosas oportunidades de ser creativo para adaptar tu modelo de negocio en función de las oportunidades que surjan, con la meta siempre presente.

Y ten muy presente que:

El cambio no es cuestión de tiempo, sino de compromiso.

 

Pero, como puedes ver, sin trabajar previamente todo lo que hemos visto en este artículo… el reto se antoja imposible

 

El verdadero éxito no es sólo cuestión de dinero

Como ya sabes de sobra por propia experiencia vivida en tus carnes, los empresarios tienen la peligrosa tendencia a obsesionarse, a querer ganar a toda costa, a buscar el éxito infinito (que nunca llega, por cierto). Como consecuencia, muchos de ellos acaban destruyendo su vida personal, su familia, e incluso su propia empresa.

Si quieres tener verdadero éxito a largo plazo, aunque resulte paradójico, tienes que poner límite a tu trabajo y al de tus empleados. Debes generar una cultura que permita combinar la vida empresarial y personal/familiar. Lo contrario es una disfunción que, como toda disfunción, resulta destructiva.

Los empresarios más exitosos han sido aquellos capaces de combinar 4 dimensiones esenciales (Just Enough: Tools for creating success in your work and life, Stevenson, H. & Nash, L.):

  1. FELICIDAD: Sensación de placer y satisfacción sobre tu vida.
  2. LOGRO: Sensación de haber superado retos.
  3. IMPACTO: Sensación de ayudar a gente que te importa.
  4. LEGADO: Ayuda a otros a su éxito futuro.

Si te falta alguno de estos elementos, aunque triunfes en los otros, sentirás que te falta algo y estarás insatisfecho: el placer de tus logros se desvanecerá según los consigas.

Por eso debes establecer tus propias reglas, para ti y para tus empleados. Porque tienes razón: quieres ser un buen líder empresarial, y lo quieres hacer siendo equilibrado en tus necesidades profesionales, personales/familiares, espirituales y comunitarias.

 

Y tú, ¿vas en serio en esto?

De entrada, creo que si has llegado hasta aquí, es que realmente SÍ vas en serio.

Pero no tenemos tiempo que perder. Sabes que hoy el mundo gira a una velocidad endiablada, y si no empiezas ya a cambiar la situación, también sabes que mañana será tarde.

Porque TÚ eres el único que puede hacerlo. Nadie va a venir a resolvértelo.

Olvídate de la coyuntura, de las circunstancias, de la situación económica o del gobierno.

Sólo TÚ puede tomar determinadas decisiones, y por eso debes asumir tus responsabilidades, tomar las riendas de la situación y empezar a actuar para llevar esa empresa que tanto amas a otra dimensión, darle tu propia impronta, y asegurar su futuro.

Puedes dirigir exitosamente tu empresa agroalimentaria, pero sin vivir como tu padre; conseguir una gestión tranquila y disponer de la calidad de vida que deseas.

Entonces, ¿qué haces todavía aquí?

¡Ponte en acción!

………………………

 

Es tu turno.

Me encantaría conocer cuál es para ti el principal motivo que te impide implantar una sólida gestión de futuro en tu empresa. ¡Te espero en la sección de Comentarios, aquí abajo!

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